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La dignidad del cadaver

viernes, 15 de enero del 2010 a las 13:36
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Quizás el tema de Haití es el más reciente, pero las realidades de manejo de cadáveres han sido una perenne preocupación desde la perspectiva de la publicidad, las fotos, las noticias y la manipulación para fines de darles destino final. 

Entre la ignorancia profesional sobre el manejo de crisis que involucre cantidades de cadáveres, los rumores de epidemias y los temores reales e irreales se desliza un manejo al que la televisión ya nos tiene acostumbrados: fosas comunes, amontonamiento de cadáveres uno sobre el otro, traslado como objetos en vehículos abiertos, entre otras.

Cada cadáver fue una persona con historia, con biografía, con familia que en cuestiones de segundos dejo de verlos activos, los vio pasar de activos a inertes y entre el dolor y la incomprensión del fenómeno los ven convertirse en propiedad publica que necesita deshacerse de esos cuerpos de la manera mas rápida y esto implica violar procedimientos de identificación, de sepultura digna.

Hay un serio debate en el campo bioético cuando nos preguntamos cuando empieza la vida, la dignidad, el ser en potencia. Esto aun no tiene solución porque se mueve en una pendiente resbaladiza donde las creencias  y la ciencia tienen argumentos sólidos pero no universales. Sin embargo ante la muerte no hablamos de potencia sino de evidencia de alguien que vivió, que dejo a medio hacer una tarea porque le sorprendió la catástrofe, porque a diferencia del embrión es alguien conocido, con historia, biografía y dolientes inmersos en el mundo de lo incomprensible.

Han sido seres con dignidad de vida que requieren dignidad ante la muerte. Ya furon personas.  Apelemos al sentimiento moral. Hagámoslo familia imaginaria de uno esos difuntos, pongámosle el rostro de uno de nuestros seres queridos y veamoslos arrastrados a fosas comunes o entre palas mecánicas o en otras situaciones similares. Es más fácil entender que el cadáver tiene una dignidad a la que ahora no puede apelar, nos toca a nosotros reivindicarla.

Hay que reivindicarla no solo en Haití y no solo en catástrofes sino también cuando vemos por televisión cuando los llevan en un motor, en una camioneta, arrastrados por el asfalto “porque ya no sienten”. Es un tema a incluir en nuestra educación, sobre todo medica, en nuestras escuelas de medicina, hospitales, en la sociedad.

La epidemiología y la salud publica como disciplina tienen muy claro el cómo hacer esos manejos y procedimientos no así lo tienen de claro algunos “salubristas”

Es tema para reflexionar.

 

 

 

 

 

El Proyecto de vida es un plano del camino

domingo, 03 de enero del 2010 a las 20:13
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Publicado en Rexpuesta. nov 09 

 

La vida es un continuum, una línea que a veces da saltos, nos trae sorpresas, a veces nos conduce por donde queremos pero de repente nos presenta cambios que no estaban el programa.  Es  continuum porque independientemente de los cambios, seguimos avanzando en edad, crecemos, alcanzamos la luna con las manos y al otro DIA al despertar vemos que hemos envejecido y que lo que no planificamos y trabajamos ya no hay tiempo para recuperarlo.

 

Mas que justificado esta el poder educar a nuestra juventud en proyectar sus sueños y organizar sus realidades. A eso llamamos un proyecto de vida. A reconocer que lo que tenemos en las manos al ser jóvenes es solo la cuota inicial de la cuenta que vamos a manejar por el resto de la vida.

 

Se debe pensar y buscar ayuda y apoyo de los de más experiencia, de los pares o amigos de la propia generación, de los padres y maestros para buscar la orientación respecto a como clarificar que queremos ser y hasta donde queremos llegar. La no linealidad de la vida puede cambiar los planes, pero no a todos ni todas las veces. Es mejor enderezar las líneas que se tuercen que vivir entre líneas torcidas.

 

Siempre me llamo la atención una lectura que habla de cómo los antiguos griegos pensaban que solo se era ético durante la juventud, pero pasa pronto. Aristóteles en un texto que escribía sobre la juventud afirmaba “La juventud es fácil de decepcionar porque es pronta para esperar”, allí expresaba la volatilidad de esa edad, ideales nobles, exigentes con los cumplimientos pero de fácil decepcionar si no se le cumple rápido.

Es axial y ello justifica que aprendan a proyectar el futuro y a cultivar la templanza, la prudencia y la sabiduría. allí reside la idea de hacer un plan de largo plazo, sin dejar que las líneas torcidas produzcan más desesperanza que las de ese momento, para con un plano hecho seguir caminando. Eso un proyecto de vida es un plano del camino como el que hacen los scout cuando acampan y reconocen el terreno.

Es proyectar que si quiero estudiar informática o ser abogado o administradora de empresas, en la medida en que voy estudiando hacia ese objetivo puedo ir descubriendo que mas me gusta la medicina o la música o un oficio y que el tener la proyección hecha me permita ir haciendo los cambios sin dejar que la decepción se convierta en norma sino en parte del camino.

Los proyectos de vida deben ser tan flexibles que se doblen con el viento pero no se partan. Debe contar con un aliado que es la edad. En tanto camina con las guías del mapa de vida se va entrando en edad y acumulando experiencias. La experiencia no es una condición de la vejez es la acumulación del DIA a DIA que lógicamente el que tenga mas edad habrá caminado mas

 

La vida afectiva, el mundo de las emociones, lo afectos, la sexualidad, los estudios, lo económico, la espiritualidad son las piezas de la maleta con que caminamos y hacemos huellas en el camino que nos traza el mapa.

Los jóvenes tienen que saber que hace falta tener ese plan maestro, los padres lo sabemos pero debemos asumir la responsabilidad de siendo prudentes, sin imponerlo ayudar a que cada hijo diseñe su plan y vuele con alas propias. Los maestros y la escuela tienen que ser orientadores. Ya el conocimiento esta en Internet, todos vamos sabiendo buscar lo que queremos ahora la diferencia esta en el millaje que cada uno tiene y los que van mas lejos pueden señalar donde están los hoyos del camino y el que viene detrás decidirá si los pisa o los evade

Es una responsabilidad compartida para que luego ninguno nos arrepintamos de no haber hecho lo que nos corresponde en el diseño de los planos

 

 

El acceso a la informacion como plataforma etica de la transparencia gubernamental

sábado, 07 de noviembre del 2009 a las 13:50
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MIGUEL ANGEL SUAZO BAEZ

 

 

 

 

 

 

 Ponencia presentada en el CLAD 2009. Bahia Brasil

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I.              Introducción.

 

El tema del acceso a la información está íntimamente vinculado al de la ética, transparencia y democracia, razón por la cual hemos querido participar en un panel donde podamos evidenciar la presencia de la plataforma ética sobre la que descansa el tema que nos ocupa.

La ética es el sustrato sobre el cual se justifican los postulados teóricos de estos temas y de los cuales se mantiene como reto continuo el acercarlos a la práctica de las personas e instituciones que desarrollan su actividad a nivel gubernamental con tal de promover la transparencia.Desde las orígenes de la ética el tema del bien y su construcción en la realidad son variables que encuentran su expresión en los instrumentos creados para tales fines, pero allí mismo residen las posibilidades de pervertirlos o corromperlos con prácticas ilícitas.

Sólo el peso de la ley está en posibilidad de brindar los límites para que a través de su  cumplimiento se asomen los visos de la moralidad que serán de nuevo el norte para que las próximas generaciones se reencuentren con este paradigma que se perdió en el horizonte de la humanidad como fundamentación.

 

II.            La ética, plataforma de la transparencia

 

Durante mucho tiempo se ha venido superponiendo el tema de la transparencia sobre el concepto de la ética. Hasta ahora se ha entendido como si se tratara de una misma cosa. AsÍ hemos visto múltiples ejemplos donde no basta con ser transparente para ser ético.

 La transparencia se vincula con la claridad de las acciones, en este caso de la administración pública, mediante la rendición de cuentas  y de la instauración de instrumentos que permitan consolidarla. El error ha estado en  asumirla como sinónimo de ética ya que con ello se infiere que con ser transparentes somos éticos y no es así.

“Uno de los conceptos íntimamente vinculados  con la rendición de cuentas  es la transparencia, concebida como una condición necesaria, más no suficiente, para que los gobiernos sean imputados por sus acciones, es decir, que la responsabilidad pública le pueda ser  atribuida”. Rodríguez. (2004: 36).

La historia de la ética se ha visto salpicada por la definición constante de la idea del bien  y la construcción de lo bueno. Inicialmente el bien estuvo asociado a la eficiencia en el cumplimiento de las funciones asignadas, aunque referida a los estratos altos de la sociedad, sin embargo nos da un referente apropiado para interpretar en la actualidad como debemos comportarnos en calidad de servidores públicos o de representantes del gobierno en la ejecución de las funciones públicas.

Hacerlo bien y de manera eficiente es ya un  primer escalón ganado en la carrera de servir y si luego esto bueno es publicado, publicitado, será hacerlo transparente y ético.

Los griegos señalaban que las personas nacían con una primera naturaleza que venía dada por los caracteres físicos que hoy  llamaríamos genéticos y que responden  la herencia. Estos no los elegimos, más bien nos eligen ellos a nosotros, pero enfatizaron en una segunda naturaleza que no era congénita sino adquirida, modelada, educada y a la cual ponían gran énfasis y dirigían hacia la conformación de hábitos buenos que formaran el buen carácter.

A esto llamaron “ethos”, de donde proviene al palabra ética , un llamado a la vida buena a través de actos, hábitos y costumbres buenas. Esto quiere decir que si aplicamos esta segunda naturaleza al ejercicio eficiente de las  tareas asignadas estaremos fortaleciendo la imagen ética del gobierno, por la forma de actuar de sus funcionarios “el ethos no brota de la reflexión, del pensamiento que  interpreta la  experiencia, sino que se solidifica en las obras y la actividad de los hombres” Lledó:(1998:17).

Posteriormente los latinos agregan la palabra mores, lo que se traduciría como moral.“Se denomina moral o moralidad al conjunto de creencias y normas de una persona o grupo social determinado que oficia de guía para el obrar (es decir, que orienta acerca del bien o del mal —correcto o incorrecto— de una acción o acciones” disponible en:  htp://es.wikipedia.org/wiki/Moral.

Para los fines académicos entendemos que la ética reflexiona sobre el comportamiento de las personas y que este tipo de conducta es la que se orienta hacia un grado determinado de corrección y corresponde al concepto de moral, de ahí que todos estos referentes nos sirvan para evaluar los comportamientos morales de nuestros gobiernos a través del accionar de sus integrantes.

Ante los hechos y fenómenos que se suceden hacemos juicios sobre su bondad o maldad denominándose estos como juicios morales. Nietzche decía que no existían fenómenos morales sino por el contrario la interpretación moral de los fenómenos,  queriéndonos decir que los hechos no son morales per se sino que somos nosotros los que les damos el carácter. Esto establece un requerimiento a las personas para que moralicemos los fenómenos sobre los que incidimos y que en este caso habla de nuestra labor pública.

Otro elemento importante del pensamiento griego nos  guía y orienta en el sentido de que las   cosas tienen un “telos” o finalidad que les es propio y define su sentido, entrando en materia sobre el tema que nos ocupa tendríamos que ubicarnos en la pregunta sobre cuál es el telos del Estado y cuál su sentido ético y sin dudas es la garantía del bien común, por tanto el bien sigue siendo el referente obligado de la acción .

La de las personas involucradas en el desarrollo de la democracia desde las instituciones públicas será ser eficientes en el trabajo en procura de construir el bien y de darle como sentido o telos a este la búsqueda del bien de todos o el bien común.

El bien, lo bien hecho debe comunicarse, publicitarse, dejarse ver. Hablamos ahora de dejar ver lo que hacemos bien, solo así se puede construir la verdadera transparencia, la que está sustentada en una basamenta ética de esta naturaleza, ahí nace el  acceso a la información como derecho ciudadano, el de recibir información de lo que se hace bien. Esa es la transparencia.

Entra en ese telos del estado en tanto tiene como finalidad actuar bien, con eficiencia, con claridad y con moralidad para que lo informado sea correcto y asuma el verdadero valor de  derecho ciudadano.

La responsabilidad de la ética y la política, de sus concreciones en el Estado deberán entonces estar normadas por la definición de los bienes internos y de los controles para que los mismos se cumplan desde una intención de construir lo bueno para el colectivo social (moral). Este compromiso ético se expresa en el Estado a través del ejercicio técnico y moral de sus instituciones y sus personas.

A la actividad pública que es la parte visible, la que históricamente no tiene dolientes y la que tiene la experiencia real y la sobreañadida por definición y sospecha de que muchos de los que van al gobierno  van a robar, son ladrones y agotan en el espacio público sus aspiraciones y las ajenas o privadas, obviando en muchos casos la vinculación existente de casos de corrupción que son de doble vía entre ambos sectores.

Parte de la población duda de antemano de que sus acciones son pulcras y creen que las informaciones no son ciertas y en buena  parte de los gobiernos se entiende que el pueblo sencillo y de a pies no debe estar informado, ya que eso es cosa de expertos.

Modernamente vivimos en una sociedad de códigos morales múltiples donde se confrontan muchas formas morales de pensar sobre los mismos hechos, razón por la cual corresponde a los gobiernos  impregnar de una misma lógica moral su quehacer de manera que con respeto a los postulados de la ética se preserve la búsqueda del bien común, la implementación de la justicia y la construcción del bien para el colectivo que gobierna

A esta pluralidad social le responden distintos modelos éticos quedando sintetizados probablemente en las éticas del diálogo y las de la responsabilidad, pasando de las visiones dilemáticas de la realidad a las problemáticas y del decisionismo al deliberacionismo donde la población y sus instancias de representación juegan un papel  fundamental.

 

  1. III.               El acceso a la información como instrumento de la transparencia, derecho ciudadano y poder para el ejercicio de la democracia

Entrar al team de transparencia es vincularlo al de la publicidad . Es la forma de decir con claridad y diafanidad lo que hacemos, es rendir  cuentas, es “ el gobierno del poder público en público”
Se requiere de una plataforma ética orientada hacia el bien hacer con sólidos fundamentos axiológicos que desborden el estrecho margen de la transparencia. Todo parece indicar que los propios sistemas democráticos han ido pariendo los instrumentos que lo posibiliten. Entre ellos están las leyes de libre acceso a la información como paradigma en cuanto obliga (deber) y permite dar sustento y morada (ethos) a la transparencia gubernamental
Aquí queremos evidenciar en ejemplos concretos cómo la ley de libre acceso a la información pública nos coloca ante el panorama dilemático de tener que discernir en la necesidad de apoyarnos en estos instrumentos pero construir una plataforma conceptual que vincule la ética y la política, la ética y el derecho ciudadano a la información veraz para poder hablar de un ejercicio democrático fundamentado en principios éticos.

A la ética le sobreviene por apellido la transparencia. Es un grito a voces y una respuesta agradecida en muchas ocasiones, porque por desconocimiento se han llegado hasta a justificar acciones poco éticas que se publican de manera transparente.

“La transparencia significa así el deber de los mandatarios o gobernantes para realizar  como regla general sus actuaciones de manera pública como un mecanismo de control del poder y legitimidad democrática de las instituciones públicas”  Villanueva:(2005:64)

La transparencia y  la publicidad se convierten en un arma de doble filo si solo instrumentalizamos la publicidad como  una caja de resonancia de lo que se hace y no del porqué se hace “en ese sentido la rendición de cuentas tiene dos vertientes, por un lado los ciudadanos pueden pedirles a los funcionarios públicos que informen sobre sus decisiones  o les pueden pedir  que expliquen el por qué sus decisiones. Pueden preguntar por hechos (la dimensión informativa de   la rendición de cuentas) o por las razones (la dimensión argumentativa). Zaldivar. ( 2006:16)

Responder por hechos (acceso a la información ) es parte esencial de la transparencia, dar razones argumentativas de la ética (éticas del diálogo). A la exigencia de nuevas respuestas de transparencia le corresponden nuevas propuestas éticas que desborden el deontologismo duro imperante.

La publicidad de lo que se hace desde los gobiernos aparece como un claro y necesario referente que sirva de garantía a la probidad de los hechos y a la diafanidad de su exposición. Es necesario, pero debe acompañarse de ese aditivo moral. Es la consagración de una obligación de gobernar en público.

N. Bobbio al referirse a la democracia también hace un posicionamiento del tema de la publicidad como  requisito de la transparencia transfiriéndole un alto rango de importancia,  al definir “al gobierno del poder público en público”, es decir que la publicidad de lo que se hace a nivel de gobierno  constituye en si un ejemplo de lo transparente. Habla de la democracia y no de los gobiernos porque la transparencia es un requisito para todos, los públicos y los privados ya que su vulneración transformada en corrupción implica a ambos.

John Locke en 1690 había planteado algo similar al reconocer a todos los hombres en igualdad de ventajas en virtud de los derechos naturales y afirmar que estos  a su vez le otorgan la posibilidad de ver como actúan los estados. Esto  tiene un valor inconmensurable pero limitado si solo se deja ver y no se explica.

Por todos lados se hace un llamado no solo a informar sino a dejar ver lo que se hace, poder ver de manera clara, sin obstáculos “cómo actúan los estados” . En cada caso se habla de traspasar los muros que encierran la información, de dejar transparentar las acciones y de luego publicar dicho ejercicio.

La importancia de develar el mito de que es lo mismo ética y transparencia implica un compromiso ético con la política.

Es un reduccionismo ver la transparencia como la capacidad de  informar lo que hacemos porque en los casos donde el poder y el dominio de los bienes externos están concentrados en las mismas manos la transparencia es un artefacto que soporta el maquillaje, los números  exactos, las cuentas claras matemáticamente hablando, pero ello no habla, de la planificación, direccionalidad y ejecución del gasto ni del grado de corrección moral de los mismos.

Puedo dar cuentas (rendición de cuentas) y puedo hacer uso indebido de las mismas. Plantear el uso correcto orientado al bien común es lo ético, hacerlo de manera correcta es lo moral, luego rindo cuentas (instrumental) de manera transparente. Este es un requerimiento al Estado no solo al gobierno.

La publicidad es un acto importante pero un acto segundo. El acto primero es de carácter ético, de segunda naturaleza y ello debe implicar educar a los funcionarios en las rudimentos de la ética y en la asunción de los valores que le dan soporte, de ahí la importancia de que más adelante valoremos los instrumentos con qué hacerlo. De lo contrario podemos estar enseñando a como engañar a la ética y “buscarle la vuelta a la moral”

En algunos países las leyes de transparencia corresponden de manera precisa a la de libre acceso a la información, llegando a hacerlas coincidir, lo que revela la importancia que representa para la transparencia el tema de la publicidad, pero no lo es todo.

En sociedades como la nuestra ya estas premisas plantean serios problemas, pues en nuestra historia reciente de dictaduras  y primeros balbuceos de la democracia, el poder ha estado sentado en el trono del silencio. Mientras más se sabe y menos se dice más poder se tiene.

El secretismo ha sido norma de los gobiernos que se han sucedido en esos primeros pasos de la democracia y de la noche a la mañana por medio del imperio de la ley se obliga a dar información de todo lo que se hace, prácticamente sin excepciones.

Aquí nace el primer obstáculo de nuestra ley de acceso a la información, un elemento cultural que por demás no nos inventamos los dominicanos y que nos recuerda  el profesor  Jesús Rodríguez Cepeda al remontarse en la visión platónica de la República donde se considera que la posibilidad de conservar la verdad reside solo en la clase gobernante, por lo que no puede abrirse dicho cofre al común de los mortales. Cepeda: (2006: 14 y 15)

En nuestra práctica en la implementación de la ley de libre acceso a la información nuestro principal problema  ha residido en confrontar resistencias de tipo cultural en los propios funcionarios comprometidos con la ley. Muchos consideran que no todo se debe informar, otros cuestionan el para qué informar y la propia ley pregunta qué se va a hacer con la información solicitada, El secretismo ha sido norma e indicio de poder, pero también de medio para encubrir indelicadezas.

Ese desconocimiento de la igualdad en derechos de los gobernados tiene su fundamento en la creencia Platónica de  que unos nacieron para mandar y otros para obedecer, posición enclaustrada en una visión paternalista donde el que manda “sabe” lo que el gobernado necesita, por tanto no necesita ni informar ni preguntar sino actuar de manera beneficente, con la atenuante de que esos mismos son los que definen el contenido de lo que es lo bueno.

El pecado de este modelo es que el concepto de lo bueno lo define el que manda.

Bobbio volverá sobre este esquema señalando a los primeros como  los burócratas que entienden que solo en  manos de ellos está la posibilidad de manejar las informaciones, porque son los expertos en dichos asuntos, lo cual aleja de toda posibilidad a los ciudadanos de participar del derecho a saber.

Es la tecnocracia, la burocracia la que debe manejar estos “asuntos de expertos”, según ellos. Implica en el fondo un llamado a dejarse gobernar en confianza, pero a su vez a diferenciar a los que gobiernan que son los que saben y los que administran lo que saben y conocen. Es el “arcana imperii” o secreto del imperio que luego se traducirá en los famosos “secretos de estado”

Este secretismo opacifica la transparencia y en las propias leyes de acceso a la información, que son unos magníficos instrumentos  para ella, cuesta mucho romper el impacto de las variables de los que no quieren mostrar, de los que no quieren saber, de los que quieren ocultar y de los interesados en imponer una cultura nueva donde los gobiernos entiendan que mostrar con ética es un DEBER y que los ciudadanos asuman que saber  y exigir con toda la claridad precisada es un DERECHO.

Cuando no hemos encontrado estas resistencias que no siempre son culturales,  empezamos  a ver otras  sombras en  los espacios dedicados a la “clasificación de la información” que a decir de unos deben ser analizados de manera precisa para no convertir las excepciones en reglas y la protección de los muchos en la excusa de pocos.

Pero veamos el lado opuesto a lo antes planteado y entendamos por un momento la transparencia como un modelo de respuesta a los requerimientos del estado por parte de la ciudadanía. Si reducimos a esta a los modelos de publicidad, de información de oficio en las páginas web y a la rendición de cuentas exactas, si bien estamos  haciendo un extraordinario aporte a los gobiernos y a la democracia también pudiéramos estar haciendo un pobre servicio a ambos.

 

  1. Hacer coincidir el acceso a la información con el planteo de la ética

Es una tarea del momento y con cierto carácter de urgencia el reivindicar la horizontalidad de la información no solo por el respeto o miedo  a las garras de la ley sino por la consagración del derecho ciudadano a saber y la obligación del funcionario de decir y dejar ver.

En la historia de las profesiones, las primeras, las nacidas a la sombra de Grecia, la moral era su sustento, tanto que llegaron a diferenciar profesiones de oficios. Las primeras obligaban a “profesar” a cumplir en fe a lo que hacían. De ahí se habló luego de las profesiones de los votos religiosos, del acto de profesar.

Las profesiones tenían impunidad jurídica porque tenían fundamento moral, mientras que los oficios se fundamentaban en la ley y su incumplimiento ameritaba pena. Es obvio que sin meternos al estudio cronológico del tema, la moral se fue diluyendo en la cotidianidad de  las profesiones y el ánimo de servir se fue extinguiendo. La demanda surge en el firmamento profesional cuando estos engañaron a sus clientes o usuarios.

En el estado la cosa no ha sido muy distinta. Ya la moral no sustenta en muchos casos el servicio y el concepto de “empleo” , “empleado”, “trabajo” hablan de manera peyorativa del contenido del ser  servidores.

Tener que volver sobre el tema de la Ética y la Transparencia para definirla, diferenciarla y vincularla habla de un déficit, de una carencia.

Reducir la transparencia a dejar ver de manera diáfana lo que está detrás del cristal puede ser a la vez un arma de doble filo, ya que podríamos mostrar números y cuentas cuadrados con exactitud, podríamos convertir los demás instrumentos del estado en vigilantes celosos de dichos cumplimientos pero no estar adentrándonos en la fundamentación ética de estos quehaceres.

La transparencia abarca el cómo y la ética el por qué. La  ética es el fundamento que explica por qué lo hago de esa manera y de no existir el fundamento podemos caer en el tecnicismo de expresar en números lo que no se pueda explicar con palabras y con convicciones.

 El ethos del estado, sus bienes internos, sus éticas de mínimos, su nicho de fundamentación tiene que residir en el servicio a los demás, fundamentados en la justicia .Podemos llegar a ser transparentes sin ser éticos, sin ser justos, sin dar razones de orden moral que nos obliguen a actuar de manera coherente.

Cuando hemos hecho coincidir ética con transparencia hemos querido decir que todo el que es transparente es ético a  la vez y ya vemos no necesariamente es así.  Podemos demostrar que los ingresos y los egresos  coinciden con la realidad pero si no explico el destino de los fondos, el manejo de los fondos,  la intención moral de las acciones no estaré siendo moral.

Los resultados pueden ser buenos en términos de transparencia pero pudiéramos estar pervirtiendo a la ética, pudiéramos estar promoviendo la diafanidad pero enseñando a no dar razón de lo qué hacemos.

El quehacer  que se impone yo creo que no pasa por la moralización de la sociedad, ni campañas de moralización masiva, pues esto solo crea lazos provisionales que son capaces de quebrarse ante las tentaciones reales a que todos nos enfrentamos.  La creación de morales individuales o de modelos paradigmáticos de moralidad tienen vigencia para quienes los representan pero en el mundo plural esas figuras y modelos  van siendo cada vez más, especies en extinción.

Somos hombres comunes y no ángeles dice Federico Reyes Heroles en su texto “Corrupción: De los ángeles a los índices”  “la lectura de la moral individual es engañosa. En primer lugar nos hace creer que es ella la que determina la existencia o no del fenómeno. En segundo lugar no muestra las consecuencias sociales, esas que nos afectan a todos, del acto de corromper a alguien” Heroles(2006:8).  Esta interesante reflexión descarta la idea de proponer modelos morales individuales, si bien el ejemplo es importante el contexto es determinante.

Ni la ética ni la moral son punitivas, por tanto no podemos apresar ni enjuiciar en su nombre sino por la falta de cumplimiento de ellas, pero le toca a las instancias de persecución y sanción el implementarlo.

A la ética y la moral le toca proponer el bien hacer y el bien vivir (propone, son propositivas). La gran contradicción a la que estamos enfrentados y a la que creo que hemos llegado como única vía posible en la inmediatez de la cotidianidad es a la aplicación del imperio de la ley, con todo su rigor para que podamos garantizar a las próximas generaciones el reencuentro con la moral .

Y no hablo de la moral pública o la privada, la ética es una , la moral se expresa de muchas maneras diferentes entre sí, pero cuando sus principios se vulneran en el estado es  porque el espacio de lo privado las convida a convertir los bienes externos en predominantes. Alguien se estará preguntando en estos momentos : y quién aplicará esas leyes si todos estamos en el mismo contexto desmoralizado? Aquí entran los instrumentos donde todos nos controlamos a todos.

La revolución moral ya no podrá sustentarse solo en las éticas deontológicas que preconizan el deber porque sus sustratos sustentantes se han debilitado por el peso de la corrupción, esta vista desde su origen en latín “corrompere”  es alterar o trastocar la fisonomía de algo. Las grandes columnas de la deontología fundamentaba las religiones  y estas se han diversificado en sectas y sectores, ha habido escándalos en algunos de sus estamentos que hablan de lo cambiante del mundo, las ideologías cayeron y se corrompieron muchas, solo queda  auxiliarnos de los instrumentos legales con visión de futuro.

La tarea es hacer coincidir el acceso a la información (derecho ciudadano) con una ética gubernamental basada en el interés público de servir de manera diáfana.

Este es el gran momento que estamos viviendo en el país, el de creación de instrumentos morales que están apoyados en el imperio de la ley. En la medida en que la ley se desarrolla y arraiga en la conciencia social del pueblo los funcionarios estaremos obligados a cumplirla o a afrontar los embates de la justicia . Una justicia justa, de mano fuerte que obligue a cumplir con el derecho postulado lo que a la vez servirá para paradójicamente “obligar”al surgimiento de una moral de la administración pública.

 

  1. V.                El acceso a la información  como plataforma ética de la transparencia

 

  1. 1.      Un órgano rector para la ley de acceso a la información.

Uno de los primeros instrumentos que se requiere para poder imponer el imperio de la ley y las bases de la plataforma ética a la transparencia ha de ser la creación de un Órgano Rector para la ley de acceso a la información pública.

 Esta ley no solo debe ser parte de la  publicidad sino escuela de formación porque en sus interiores implican rendición de cuentas, obligación de transparencia pero sobre todo sanción al incumplimiento del manejo de los bienes internos de las instituciones y sanción a la negativa de dar la información veraz y oportuna, como reza nuestra ley 200-04

Su ejercicio y la sanción de la ley a su inobservancia si bien no nos hará morales lo llegaremos a hacer por vía de consecuencia.

Para hacer esto hay que fortalecer los instrumentos. Si bien e n nuestro país  tenemos más de 100 Oficinas de Acceso a la Información, no tenemos un cumplimiento estricto de los postulados legales porque no tenemos un instrumento con garras para sancionar como sería el Órgano Rector de la ley .

Por eso hay tantos sometimientos, posteriores cumplimientos obligados pero reiteración de los mismos en el corto plazo

El imperativo ético del momento es crear este instrumento para darle poder al pueblo de desjudicializar los procesos y que los ciudadanos de a pie no tengan obstáculos en ejercer este derecho y que los funcionarios serios tengan a su vez un escenario donde confrontar sus cumplimientos y desdecir  de la acusaciones que sean falsas, demostrando su probidad, ya que en este momento la defensoría del pueblo la asume la prensa, los periodistas y en veces los intereses que estos representen,

Toda ley expresa la conciencia moral de algún momento histórico pero tiene el poder sancionador, por eso hablo de contradicción porque siendo la moral y la ética   propositivas, no punitivas, son las que en momentos de crisis servirán para obligar a ser morales y los sancionados por no cumplir serán inmorales .

 

2.  El apego a la ley y a sus sanciones

 

Podríamos seguir el curso de cada ley, de cada corrupción y de cada situación, pero el modelo vale para todos. No nos remontemos a desfalcos y desvíos de fondos, se corrompe el tránsito cuando el ciudadano usa la contravía para economizar el paso, porque sabe que no pasa nada, que el “chance “existe, que el amiguismo, la emotividad del perdón  a los “padres de familia”, esto es  trastocar la forma de algo y no hablé ni de soborno ni de extorsión sino más bien de compasión mal entendida.

 

El trabajo a seguir desarrollando es el de la modernización  y aplicación de todas y cada una de las leyes para que el sancionar, destituir, sustituir a los incumplidores se conviertan en norma para quienes se apeguen a ese espíritu moral de las leyes, con sanciones, lo que podrá en el futuro propiciar un encuentro de los mas jóvenes con algo que de manera colectiva no conocen y que se llama moral.

 

Creo que nuestra generación no  tiene escapatoria, esta es la salida. Aquellos que teman a ser sancionados o removidos actuarán obligados de manera correcta. Vaya contradicción pero no veo otra, porque hasta la transparencia la hemos corrompido.

 

Es un baile de dos, de sectores, que tienden a culpar a lo público a los gobiernos pero los actores no tienen sectores, hace alianzas y el reto moderno es responder con hechos de la naturaleza propuesta.

 

 

  1. 3.      La ética como plataforma de la transparencia gubernamental

 

Con el análisis realizado podemos concluir en la necesidad de fortalecer los mecanismos de transparencia como el acceso a la información y su andamiaje de  implementar oficinas para tales fines, capacitando a su personal no solo en el contenido técnico de su acción sino en el sustrato moral  de su intención.

 

Si el telos del Estado es la búsqueda del bien común y su garantía, la tarea planteada es la de fortalecer los instrumentos mencionados para evitar que hagamos un reduccionismo de los mismos que los minimice al extremo de ser solo medios  y no fines, de ser solo maquetas vacías de contenido moral que sean capaces de estar informando  datos maquillados que no se correspondan a la intención de los bienes internos de la institución  del estado

 

Es una tarea del momento dar contenido a estos procesos .Debemos iniciar primero por desmontar los mitos y los supuestos sobre los que están montados para poder dotarles del contenido propuesto.

 

En la medida en que esto lo logremos podremos estar en la vía de construir la plataforma moral del estado, desde la implementación de las leyes y sus sanciones que  obliguen al cumplimiento a los propios  gobierno y al estado todo.

 

En el caso dominicano consideramos que estamos creando sus bases morales con la construcción armónica de estos instrumentos propios de la rendición de cuentas como son declaración jurada de bienes, formación de comités de ética, ley de compras y contrataciones, fortaleciendo los órganos de control como cámara de cuentas, contraloría. Todos ellos sin el contenido ético son cajas de resonancia, huecas, y manejables por los interesados en ocultar sus inconductas.

 

La revolución moral requiere de la intención política de los gobernantes y de la auditoría ética de las funciones del estado. Es la única vía de que el Estado sea transparente y esta es la lucha que estamos desarrollando en la República Dominicana.

 

Esta tarea choca con intereses encumbrados en el poder, con campanas mediáticas de izquierdas y derechas, cultura del secretismo, corrupción enraizada en alianzas público-privadas, lo cual hace el camino más tortuoso . Ello no ha sido obstáculo suficiente parar intentarlo y solo está siendo posible por la voluntad política del gobierno central y sus instancias mediadoras para la construcción de la moral pública .

 

Estos mecanismos de moralidad tienen retos internos de aclararse  entre ellos su intencionalidad propositiva, no punitiva, sin desvirtuar el ethos de cada una pero sin abandonar su labor profética de denuncia para que las instancias de sanción ubicada en la justicia hagan su papel sancionador y no permitan que la impunidad se instale.

 

La visión clásica de la justicia que plantea dar a cada uno lo suyo ha sido sustituida en los sectores corrompidos por los de de cada quien “buscar los suyo”o  “pedir lo suyo”y fortalecer redes de corrupción y corruptos.

 

RESUMEN

 

EL ACCESO A LA INFORMACION COMO PLATAFORMA ETICA DE LA TRANSPARENCIA GUBERNAMENTAL

Durante mucho tiempo se ha venido superponiendo el tema de la transparencia sobre el concepto de la ética. Hasta ahora se ha entendido como si se tratara de una misma cosa. Asi hemos visto múltiples ejemplos donde no basta con ser transparente para ser ético.

Se requiere de una plataforma ética orientada hacia el bien hacer con sólidos fundamentos axiológicos que desborden el estrecho margen de la transparencia. Todo parece indicar que los propios sistemas democráticos han ido pariendo los instrumentos que lo posibiliten. Entre ellos están las leyes de libre acceso a la información como paradigma en cuanto obliga (deber) y permite dar sustento y morada (ethos) a la transparencia gubernamental

Aquí queremos evidenciar en ejemplos concretos como la ley de libre acceso a la información pública nos coloca ante el panorama dilemático de tener que discernir en la necesidad de apoyarnos en estos instrumentos pero construir una plataforma conceptual que vincule la ética y la política, la ética y el derecho ciudadano a la información veraz para poder hablar de un ejercicio democrático fundamentado en principios éticos.

Con la experiencia multidisciplinaria que presentaremos podremos exponer la experiencia dominicana donde varias instituciones se han juntado para dar cuerpo a esta propuesta desde el binomio deber-derecho. Deber del estado cumplir con la ley y derecho del ciudadano a obtener la información
El sustrato ético es planteado desde la concepción del Estado como garante del bien común y su responsabilidad de establecer un régimen de derecho que de sustento a la búsqueda y consecución del bien

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

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El sexo es una moda

martes, 15 de septiembre del 2009 a las 22:09
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(Publicado en la revista Rexpuesta0

 

La historia de la sexualidad es sin duda una expresión del desarrollo de la humanidad. A cada etapa le ha correspondido una moral y como consecuencia un tipo d e vida y expresión del sexo .

Estamos hoy en una sociedad plural donde la moda la impone el comercio y la publicidad. Comemos, bebemos, fumamos, vestimos y bailamos lo que ellos nos señalan. Confirmamos que estamos actualizados en la medida en que cumplimos con dichas órdenes. La población más vulnerable es la juventud. Ya que las hormonas andan de fiesta y se les vende que “la moda” es mezclar la vida sexual sin límites con el disfrute del cuerpo al máximo, con el placer desbordado y exagerado.

Las manifestaciones de esta nueva mercancía en el mercado aparece con una oferta sexual más abierta, más disponibilidad y menos reglas. Todo vale, todo se puede, si el objetivo es disfrutar, entonces triangulizar o sea vincular a tres en una relación sexual, hacer uso de los estimulantes sexuales de moda, añadidos al alcohol, el adulterio o el intercambio de parejas tienen que ser necesariamente validados para poder estar a la moda. En momentos en que estas prácticas indican “normalidad”, las nuevas generaciones las asumen sin reparo y lo que es peor asumen que quienes no lo hagan son los que están fuera de grupo y de moda, son los anormales.

El sexo como tal tiene una parte instintiva que conduce a ciegas a la búsqueda del placer deseado. De eso no hay dudas. El componente social y moral es el que pone o quita los frenos a lograrlo. La moda y la publicidad hoy apuestan a reducirlos o a eliminarlos. Una vida sexual sin frenos conllevan un choque, trae consecuencias pero no inmediatas y no me refiero solo a embarazos, infecciones de transmisión sexual, VIH, u otra, hablo de la construcción de generaciones sin un referente que les permita vivir una vida sexual , con placer, con novedad y disfrute pero en un marco donde el amor tenga un contenido vinculante. No estamos hablando de una vida asexual (sin sexo), estamos hablando de una vida sexual de iguales dimensiones, en libertad, en entrega, en disfrute pero con una persona con la cual se comparten sentimientos y no modas.

Las modas pasan de época con mucha rapidez y las actuales están llevando a los jóvenes por un camino peligroso. La tarea de estos temas no es convertirlos a nada, es advertirlos de todo.

La historia de la bioetica en la republica dominicana

domingo, 09 de agosto del 2009 a las 03:48
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Publicado por Leo Pessini en su libro sobre la historia de la bioética en Iberoamerica/américa latina. Brasil.

Publicado en Portugués e inglés.

 

1. ANTECEDENTES:

El nacimiento. En el año de 1990 podemos citarlo como el inicio de la bioética para el país. Para esa fecha la Oficina Panamericana de la Salud (OPS) en República Dominicana hizo una convocatoria al mundo académico y de la salud para asistir a una reunión para compartir con un invitado muy especial que hablaría sobre un tema llamado “Bioética”, que para nosotros era nuevo y ajeno. El invitado era el Dr. Eduardo del Caño, Argentino, quien venía al país por varias razones y esta era una de ellas. La convocatoria caló fundamentalmente entre los académicos. Las universidades estuvimos en la primera línea, el ministerio de salud, interesados, religiosos, funcionarios públicos y privados. La propuesta no fue comprendida en toda su magnitud desde este primer momento, sin embargo podemos hoy afirmar que cayó en terreno fértil. Los argentinos ya tenían mucha experiencia en ese momento. Nombres como los de Mainetti eran historia cuando nosotros apenas intentábamos asomarnos a esta ventana. Los institutos y centros argentinos de Bioética eran una realidad apartada y distante para nosotros. De esa chispa prendió el fuego y durante estos años la batalla ha sido larga. Reuniones, seminarios, encuentros, hasta conformarse una estructura que dio por llamarse Comisión Nacional de Bioética (CNB), iniciándose con un comité gestor que debía conducir a unas elecciones entre los interesados y las instituciones presentes. Esto trajo como resultado a su primer presidente al Dr. Milciades Albert, director ejecutivo del Instituto APEC de educación sexual en esos años y al Dr. Andrés Peralta, de Madre y Maestra en ese momento, como vicepresidente. A los pocos meses se produce la renuncia del presidente lo que hace que el segundo asuma de manera automática la presidencia y se de inicio a un proceso de consolidación de una directiva y de una serie de encuentros en universidades y ministerios públicos hasta concluir en el Primer Congreso Dominicano de Bioética. Todo este tiempo condujo a elaboración de reglamentos, incorporación legal por el poder ejecutivo, comisiones de trabajo, invitados internacionales, congresos nacionales hasta llegar al momento de la capacitación al interior de la propia comisión que ya se había dado una estructura formal y responsabilidades por áreas de comités de bioética asistencial, medio ambiente, investigación, docencia, religión, filosofía, entre otras. Estos inicios fueron fundamentados con el autoestudio y la toma de contacto con organismos internacionales como la Unidad de Bioética OPS en Chile y sus directivos. Con un cierto tono de humor hemos enfatizado mas de una vez que iniciamos con una Comisión Nacional de Bioética, que no era Comisión ya que el número de personas que lo constituía desbordaba esos límites, no era Nacional porque mayormente lo representaban figuras de la ciudad capital y de Bioética entendíamos poco. Una mano providencial debió actuar en la sombras para que durante mucho tiempo sobre viviéramos intentando averiguar qué era esto en lo que habíamos aceptado participar. 1998-2001 2. ETAPA DE FORMALIZACION. El desarrollo. A esta fecha ya habían ocurrido eventos de importancia en la vida de la bioética dominicana en cuanto se había logrado sensibilizar a distintos sectores, hacer contactos internacionales con la Felaibe, con el Programa Regional de Bioética de la OPS en Chile, como con otras instituciones de ese mundo. Se habían celebrado dos congresos nacionales más y formado parte de un consorcio de comisiones de Bioetica del caribe formando la Confederación Caribeña de Bioética junto a Cuba y Puerto Rico. En ese año se presentó al Dr. Miguel Suazo como candidato del Intec al Magister de Bioética en la universidad de Chile con los auspicios del PRB mientras el Dr. Andrés Peralta presidente de la CNB participaba en cursos internacionales de Bioética con connotados profesores de la Bioética en Puerto Rico, con el apoyo del programa Chileno de OPS. Podemos decir que esta etapa de formación descorrió las cortinas del conocimiento y empezamos a darnos cuenta de qué era la Bioética, sobre todo entendiendo que habíamos empezado a organizarnos a través de lo académico. Dos años participando en el Magíster hasta obtener el título, la finalización de los cursos en Puerto Rico y el camino recorrido en el nivel local empezaron a orientar lo que sería el norte de la Bioética en la República Dominicana. Algunas de las universidades involucradas prestaron un apoyo importante a este proceso de búsqueda y encuentro. Sirvieron de sede, de apoyo, de financiadoras y algunas aun siguen siéndolo en el día de hoy 3. INTERNACIONALIZACION Era el año 2000 cuando el Consejo Académico del Instituto Tecnológico de Santo Domingo acoge una solicitud del Area de Salud y del Dr Miguel Suazo, ex decano de salud de la misma, para conformar el Centro Intec de Bioética (Ceninbio) el cual concita la participación de varios profesionales vinculados al área de la Bioética. Su objetivo era servir de apoyo, consulta y referencia en el medio dominicano para la diseminación de la Bioética y para iniciar un proceso de sensibilización y divulgación en el país. Al término del segundo Magíster de Bioética de Chile con OPS y bajo la dirección del profesor Diego Gracia y su equipo de la Universidad Complutense así como de otros países latinoamericanos, se le propone al INTEC de la República Dominicana ser sede del primer Magíster fuera de territorio chileno, a lo cual el INTEC aceptó de manera interesada. Ya el Centro de Bioética estaba a la espera de esta oportunidad y se le encarga la responsabilidad de asumir la coordinación técnica del nuevo magíster, a lo que se le dio inicio de inmediato obteniendo la participación de estudiantes de Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Argentina, El Salvador, México,Cuba, Dominicana, entre otros. La Comisión Nacional de Bioética, presidida en ese momento por el Dr Andrés Peralta juega un papel preponderante en las negociaciones y garantías para poder instalar el Magíster en Dominicana, ya que la Universidad es privada y la historia de OPS era de haber trabajado con universidades públicas. 4. CRECIMIENTO. Extensión y desarrollo El centro recibe un espaldarazo de parte de la rectora del Intec en ese período, Dra Altagracia López al dejar inaugurado el Magíster y el Centro dándole atribuciones de gerente académico como contraparte al cuerpo docente y técnico de la OPS. Como parte de sus tareas se le asignaban: • La coordinación del Magister Internacional en Bioética con el Programa Regional de Chile durante los años 2000-2001 • La capacitación de los Comités de Bioética Hospitalar. • Formación del Foro Intec de Bioética (a nivel de grado en la carrera de medicina del INTEC) • Conferencias en el medio dominicano • Implementación curricular de la Bioética como eje transversal de la carrera de medicina del Intec • Acuerdos con el Programa Regional de Bioética de Chile. • Apoyo a la Comisión Nacional de Bioética De esa fecha en lo adelante el Centro se abanderó de estos procesos convirtiéndose en punto de referencia nacional y manteniendo con vigencia los puntos antes mencionados. Mientras se desarrollaban estos procesos académicos, la Comisión Nacional de Bioética continúa su desarrollo, pasando por asambleas y elección de nuevas directivas y después de dos mandatos consecutivos del Dr Peralta es electo como presidente el rector de la Universidad Católica Santo Domingo, una reconocida academia de alto prestigio así como su rector el Rvdo Monseñor Ramón Alonso, quien dio sede a la Comisión . En este periodo suceden eventos de importancia como el decreto emitido por gobierno dominicano reconociendo a la CNB como una entidad asesora del poder ejecutivo en materia de Bioética y a la vez solicitando la elaboración de un reglamento para el mismo. Las elecciones posteriores eligen como presidente al Dr Miguel Suazo Académico La Universidad Intec con el apoyo de la CNB asume el reto de dar continuidad al proceso académico iniciado y lanza su maestría en Bioética como título propio, estando en este momento en su segunda ronda con un grupo de alumnos provenientes de múltliples disciplinas afines. Ya tiene una ronda egresada y la segunda en curso. En la medida en que estos procesos se fueron desarrollando los egresados entraron a ser parte de la Comisión Nacional de Bioética y en las recientes elecciones quedó constituida una plancha conformada por egresados y presididas por la Dra Togarma Rodríguez. Representatividad Como CNB ya es reconocida a nivel nacional como internacional . Las relaciones con la Oficina Panamericana de la Salud a nivel internacional y a nivel local han sido tan estrechas que esta última funge como asesora y sede de dicha comisión. A nivel de UNESCO hemos tenido representación en múltiples eventos internacionales donde se ha estado discutiendo sus propuestas relativas a Bioética y derechos humanos y a nivel local con su sede en el país. A nivel gubernamental la CNB ha sido llamada para hacer aportes de asesoría a nivel de la Secretaría de Salud así como con el Consejo Nacional de Investigaciones en Salud Comisión Caribeña de Bioética A nivel regional se le ha dado vigencia a la comisión Caribeña de Bioética agregándose a la misma Venezuela, además de Puerto Rico, Cuba y Dominicana. La situación actual de la Bioética en Dominicana En estos momentos contamos con un camino recorrido y un reconocimiento de la disciplina en el medio dominicano. Existen subcomités dependientes de la CNB en áreas como medio ambiente, comités de Ética y Bioética. Educación, entre otras, dando una visión interdisciplinar al tema En el ámbito académico podemos decir que a diferencia de los inicios hay por los menos 6 carreras de medicina de igual número de universidades que han implantado la Bioética como asignatura con modalidades pedagógicas y metodológicas innovadoras . La Universidad del estado (Autónoma de Santo Domingo) ha realizado diplomados en Bioética para sus profesores, las sociedades médicas especializadas del Colegio Médico Dominicano han incluido el tema en sus congresos, así como otras instancias del mundo académico y la sociedad civil. Tanto el Centro Intec de Bioética, como la Comisión Nacional de Bioética son referentes obligados del tema en el contexto nacional. Al momento está en curso una ronda de la maestría en el Intec, se está dando una asesoría al gobierno dominicano sobre la Humanización de los Servicios de Salud, acaba de celebrarse elecciones en la CNB y su directiva está compuesta por egresados de dicha maestría lo que confiere mayor calidad a su servicio . Los apoyos de organismos internacionales no se hicieron esperar y por vía de estos hemos desarrollado talleres de formación de comités de ética asistencial en el interior del país, asesorías especializadas, pasando por un taller internacional auspiciado por la OPS Chile y su Unidad de Etica sobre la didáctica de la enseñanza de la Bioética en la República Dominicana. Nuestros socios y egresados han contribuido con el acervo bibliográfico de la Bioética entre los que contamos: Bioética para nuevos (libro del Dr. Míguelo Suazo) Coautoría en Bioética para la sustentabilidad (dçDres Andrés Peralta y Miguel Suaazo) Bioética y Gestión de los Servicios de Salud (Dres. Rafael Montero. Miguel Suazo y Lic. Francia Reynoso) Adolesceré: Un nuevo marco axiológico (Dr. Miguel Suazo) Nuestra historia ha hecho un recorrido lógico y podemos decir que de una iniciativa lejana y sin certezas hemos podido construir un proyecto que ya el país reconoce. Dr Miguel Suazo Médico Egresado del Magíster Bioética Universidad de Chile.OPS 1998-99 Director del Centro de Bioética del Intec y de su maestría en Bioética

La Bioética, su génesis y sus alcances

domingo, 09 de agosto del 2009 a las 03:38
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artículo publicado en 2008 publicado en la Revista  Virtual Latinoamericana de Bioética. Venezuela

 

Resumen

Los orígenes de la Bioética tienen que referirse a Potter con una visión integral del ser humano, su contexto y su responsabilidad con el medio ambiente. Por otro lado con Helleger en el Instituto Kennedy con una visión médica de la Bioética.

Ambas visiones encuentran escenarios propios.

 

En cada caso hay una fundamentación y la aplicación de un método que buscan beneficios morales. Hay todo un referente que busca antecedentes desde la medicina griega para poder dar razón de los postulados y las justificaciones que hoy se ofrecen

 

En este caso en que nos orientamos a la Bioética desde la perspectiva médica ofrecemos un breve recorrido por sus orígenes y sus aplicaciones

 

Introducción

 

El tema de la Bioética está en el tapete de nuestras sociedades. Corresponde al acompañamiento moral de los nuevos paradigmas en los distintos escenarios del que hacer humano. Es el paso del deber puro hacía otros principios y valores como la justicia, la autonomía , la definición del bien y del daño.

 

Es una responsabilidad de todas las esferas del desarrollo, lo público y lo privado y no es exclusivo de ningún área del conocimiento en especial .V. R. Potter acuñó el término preocupado ante los desmanes creados por la propia humanidad con el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Helleger a su vez hablaba de Bioética médica

 

En Potter está su génesis moderna, en nosotros el alcance que estamos llamados a darles.

 

Su historia.

 

Hablar hoy de Bioética aparenta para algunos estar refiriéndose a un tema conocido o familiar, en cuanto huele a deber y a medicina. La asociación inmediata recurre a la etimología y todos dicen que es una “ética de la vida”.

 

Estos argumentos no son falsos pero tampoco son todo lo correcto que se le atribuye. Es cierto que en las ciencias de la salud la Bioética ha prendido de una manera considerable por su manifiesta vinculación con la vida y sus límites, pero su génesis conceptual está referida a Van Renssenlaer Potter, un médico oncólogo norteamericano que a pesar  de sus múltiples méritos en el mundo de la biología celular, acuña el término bioética desde el inicio de la década de los sesenta, con una perspectiva cuestionadora sobre el vertiginoso avance de la ciencia y la tecnología.

 

Su pregunta clave era hacía dónde llevaban estos avances a la cultura occidental, qué tipo de futuro tenemos por delante?. Así que la aplicación de las tecnologías de punta a las guerras, al capitalismo o en el terreno de la ecología le llevaron a dictar una conocida conferencia en 1962 denominada “un puente hacía el futuro”. En un próximo artículo, nueve años después, utiliza el término “Bioética” por primera vez y un año más tarde escribe un libro donde vincula ambas variables y los denomina “Bioethics: Bridge to the future”.

 

Como vemos su preocupación como Bioética aborda la responsabilidad sobre el futuro y dada sus vivencias académicas en la Universidad de Winscosin, plantea que el rol de estas academias debe definirse no solo en función de la transmisión y creación de conocimientos sino sobre los juicios de valor sobre la responsabilidad con el futuro. Este es su tema, su preocupación y su Bioética.

 

El tiempo y los esfuerzos profesionales por acercar la moral a la práctica de lo cotidiano fueron perfilando a la Bioética como una disciplina con estatuto propio que a diferencia de la ética clásica no se fundamentara de manera exclusiva en el deber o las deontologías duras y acompañaran los procesos de construcción de los distintos escenarios profesionales.

 

Las éticas del deber acompañaron por largo tiempo a los paradigmas sociales y se empaparon de los modelos paternalistas. La ética como tal nace con los griegos y pertenece a su mundo heterónomo donde la participación selectiva de los dioses del Olimpo, privilegiaron una moral que se hacía exclusiva para la aristocracia, la juventud y los saludables.

 

El deber venía implícito, la búsqueda del bien era parte de las ideas naturalistas de la época, donde lo natural era lo bueno y la decisión sobre lo  bueno estaba en manos de los elegidos por los dioses.  Aquella máxima de que unos nacieron para mandar y otros para obedecer, marcaron el entorno de las profesiones a través de la medicina que fue la primera reconocida como tal.

 

Cuando el desarrollo de la ciencia tuvo pasos tórpidos, la moral le acompañaba exigiendo el cumplimiento de un deber centralizado en las manos de los elegidos para mandar. Estos eran los monarcas, los sacerdotes, reyes y los médicos. Con una intención buena, la de tratar a los subordinados como un padre bueno trata a sus hijos menores, es decir  sin preguntarles, decidiendo por ellos y haciendo lo que el padre consideraba que era lo bueno. Ese era su deber.

 

El paso de estas éticas deontológicas a la Bioética no incluye el que  se niegue su importancia sino en que se contextualice el deber. Al desarrollarse el pensamiento científico y las tecnologías surgían nuevos dilemas morales que no siempre podían ser abordados desde el deber. La secularización del pensamiento, las luchas por los derechos humanos, la revolución francesa, entre otros, impedía seguir suponiendo a predestinados del Olimpo.

 

Sus alcances.

                                    

Así la Bioética surge como una disciplina que se auxilia de otras para poder deliberar sobre los hechos que se generan en todos los escenarios donde la vida y su calidad es el eje motor. De manera que en un ámbito jurídico los problemas a tratar serán los propios de su lenguaje y la Bioética deliberará sobre ellos, aplicando el método del que hace uso. Lo mismo si hablamos de otros mundos como el de los médicos, los economistas, los políticos, la sociedad, la educación, los investigadores  u otros.

 

Su cuerpo conceptual parte del reconocimiento del paso de la heteronomía (o explicación de la razón moral desde fuera del individuo, los dioses por ejemplo) a la autonomía (o explicación de la razón moral desde dentro del individuo mismo). Se pasa del paternalismo al autonomismo y ello explica los procesos históricos de secularización y la asunción de la toma de decisiones de manera personal, desde la deliberación que dialoga y redefine el  consenso como argumentación.

 

Se traspasan las visiones de éticas decisionistas a éticas deliberacionistas y se abre un abanico que rompe con los modelos paternalistas que ubica los procesos en los extremos, como si solo existieran 2 posiciones antagónicas en cada situación creada y como si solo se solucionaran vía la votación . La   argumentación deliberativa lleva a postular desde el pensamiento Aristotélico que los extremos no son buenos consejeros y que la phronesis o “sabiduría” o “prudencia” se encuentra siempre en el justo medio de las cosas.

 

El método dialógico cambia la perspectiva del análisis y busca ahora fundamento en principios y valores. Principios como la Autonomía, la beneficencia, la no maleficencia y la justicia corren las cortinas del pensamiento y dotan de un instrumental moral a la búsqueda de lo bueno.

 

Pone en las manos autorizadas la toma de decisiones que no dañe a otros, define de una manera diferente qué es lo bueno y define quién debe decidir lo que es lo bueno. El ejemplo paradigmático lo tenemos en el campo de la salud en los Testigos de Jehová, que como todos sabemos por razones de interpretación bíblica se niegan a aceptar ser transfundidos aún tengan necesidad técnica de ello.

 

En el contexto deontológico el médico, cuyo deber siempre ha sido entendido como dador de vida y responsable  de la vida de los demás, entendió que cumplía ese deber haciendo el bien aún en contra de la voluntad de los implicados. Esto lo ratificaba Hipócrates el padre de la medicina.

 

El Testigo de Jehová al que se le impone el “bien”, hoy comprende que se le hace un “mal”, en cuanto al transfundirle contamina su alma y pierde la vida eterna, por tanto ellos afirman que no quieren morir,  que lo que no quieren es sangre. Ellos ahora asumen la toma de decisiones, definen lo que es bueno y resulta que lo que por deber era bueno por responsabilidad ahora es malo. Como la fuente de moralidad nace dentro de la persona, es autónoma y siempre y cuando sea mayor de edad, capaz y competente, debe asumir la toma de decisiones.

 

De la deontología a la Bioética.

 

Así como cambia el concepto en la medicina que era una de las elegidas por Apolo, Higia y Panacea, pasa en cada una de las profesiones o estatus. Otros de los  elegidos por el Olimpo eran los monarcas, quienes asumiendo su predeterminación decían saber lo que el pueblo necesitaba y obraban en consecuencia, hoy los pueblos  de la democracia se expresan a través de sus representantes y de sus mecanismos, para decir lo que quieren o lo que no les gusta. Es muy frágil el ejemplo, pero sirve de modelo para  ver el paso de una ética a la otra.

 

Hemos visto como cambia el concepto de la beneficencia y de la no maleficencia, lo que el predestinado considera bueno no necesariamente lo es para los actores.

 

En cuanto a la Justicia como principio valora la equidad frente a la Justicia conmutativa o la que establece el criterio de igualdad como base de la moralidad y entra en crisis cuando las realidades particulares impiden su cumplimiento. No es verdad que en países pobres puede haber Justicia conmutativa y dar a cada uno según su derecho sino según su necesidad o según la posibilidad. Es la Justicia distributiva la que norma en general ante los hechos cotidianos.

 

La otra dimensión de la Justicia ya no es la de distribución sino la del imperio de la ley, la que analiza las dimensiones legales de los hechos, no para sustituirla como poder del estado sino para afianzarla como instrumento moral  para el cumplimiento de los derechos individuales .

 

Aquí se separa lo punitivo de la Bioética, distinto a la tradición deontológica que sí incursiona en medidas disciplinarias . No es raro haber oído sobre todo en los gremios profesionales  sobre medidas coercitivas a quienes han realizado acciones contrarias a sus códigos de buena práctica. La Bioética es propositiva como lo es la ética en general, no punitiva, por eso la insistencia nuestra de que no se mezcle en éticas públicas lo uno con lo otro, porque tiende a pervertirla.

 

En el campo de la ética pública nos sumamos al pensamiento de Adela Cortina que rescata la unicidad de la ética y el pluralismo de espacios donde esta se recrea. No existe una ética pública y una privada, existe una exigencia moral única para todos los ciudadanos y ella debemos expresarla en los escenarios donde nos estemos desarrollando, pero la exigencia es la misma. . Aquí entra la Bioética fundamentada en la responsabilidad social y su tarea fundamental será la de promover virtudes, como son los valores y en este caso sería eficiencia, cortesía, amabilidad, disponibilidad, transparencia y honradez. Su segunda tarea sería la de evitar los vicios que  a su vez serían los opuestos, ineficiencia, displicencia, apatía, corrupción.

 

En el caso de que los vicios normen por encima de las virtudes han de entrar los mecanismos administrativos para sancionar o para remitir a las instancias jurídicas, según el daño, pero no es tarea de la Bioética sancionar . Reitero, su misión es propositiva.

 

Diego Gracia define la Bioética como la contrastación entre los valores y los principios en situaciones de incertidumbre para una toma de decisión moral. Apoyo esta, ya que en el campo médico, en ecología, en derecho, en política, en ética pública, la demanda moral es la misma, hacer  primar valores y principios para un ejercicio correcto de las tareas encomendadas. Los cargos son para implementar sus responsabilidades no para beneficiarse de ellos.

 

La Bioética siempre parte de los hechos, delibera sobre ellos, no especula. Cuando alguien me pregunta que dice la Bioética sobre la eutanasia, o el aborto o la corrupción, siempre respondo: no dice nada, el que digo soy yo.

 

No es que no diga nada, sino que la gente espera fórmulas mágicas de un libro, un capítulo y una página donde agote el tema y establezca la sanción y no es así, la Bioética deliberará sobre los hechos, conociéndolos primero en extensión y profundidad para luego poder  dar mediante argumentación fundamento de las posiciones propuestas y arrojar luz a los tomadores de decisión para que esta sea moral.

 

Los comités .

 

Este método nos habla de la importancia de que estructuras pequeñas, ágiles, se conviertan en mediaciones para el debate Bioético, por eso deben existir en los hospitales “comités de Bioética”, en las oficinas públicas y privadas “comités de ética” o como se les quiera llamar, pero que tengan la suficiente claridad, la formación de sus implicados y la asesoría necesaria para hacer que los objetivos de la institución se cumplan desde una perspectiva moral.

 

Los valores se crean en espacios pequeños y de larga duración, es el caso de la familia, la escuela, las iglesias y por qué no los comités.

 

En algunos de nuestros hospitales ya existen estos comités y solo deliberan sobre los hechos de ese litoral, los hechos clínicos que tienen un grado de incertidumbre moral, por ejemplo una señora embarazada que cursa con una patología sanguínea, incompatible ambas. Hay que deliberar para ayudarle a que esta asuma la decisión que considere moral y beneficente. La decisión ya no es del médico es de la señora si es capaz y competente.

 

Con la Bioética cambia de manos la toma de decisiones, ya no es del profesional sino del usuario. Es la incorporación deliberativa de los sujetos en las sociedades.

 

Los comités de ética pública están pautados por ley , les falta solo clarificar el cómo se va a estructurar su quehacer que deberá ser propositivo como  ya señalamos antes.

 

En todos los casos los comités deben ser multidisciplinarios, formados por gente común y no necesariamente por “notables” . Esta visión prevaleció en el modelo deontológico y tiene sesgos de la visión griega que los señala como los seleccionados por los dioses.

 

En los propios Estados Unidos ante un caso que debía ser debatido en la corte para decidir si se “desconectaba”  a una paciente que tenía largo tiempo en ventilación artificial, se nombró una especie de jurado  para que opinara y el criterio para ello era  “que hubiera los menos médicos posible”, esto para evitar un deontologismo duro que pasara por encima a los sentimientos y al sufrimiento imponiendo el “deber de hacer todo lo posible mientras esté respirando”

 

Esto de la Bioética es sencillo, no es de expertos, es hacer bien lo que le corresponde hacer.  Hace unos  días estuve trabajando este tema con personal de apoyo de algunos hospitales públicos (cocineras, porteros, limpieza, ) y le pregunté a una doña  encargada de la cocina como hacía el arroz para los pacientes, luego le pregunté por qué no le agregaba “aceite de carro en vez de aceite de maní”, la señora indignada me dio una cátedra de honestidad, de técnica de cocina y del daño que ello causaría a otros. Bueno, eso es la ética, señora, hacer bien lo que se me encarga hacer. Solo que “hacer bien” hay que definirlo, hay que sustentarlo y argumentarlo.

 

Para este nivel me basta con que sepan esto y que no haya que hablar de Aristóteles o de Habermas.

 

Como podemos ver nadie nace ni moral ni inmoral, “los seres humanos se caracterizan por  tener la capacidad de modelar el carácter con el que nacen.

Si otros nacen con unas formas de conductas clausuradas , guiadas por los instintos, los seres humanos tendríamos la  capacidad, a diferencia de ellos, de ir adquiriendo un segundo carácter, una segunda naturaleza (1)

 

Esa es la tarea, de crear no una nueva disciplina sino una cultura Bioética (esa es la segunda naturaleza) que enseñe a pensar y a actuar de manera correcta con referentes sociales y axiológicos, de valores que estén claros. Max Scheller planteaba que había personas que nacían o se desarrollaban con una “miopía o con una ceguera axiológica”, les pasaban por el lado a los valores y no los veían.

 

Es tarea de la escuela, la familia y las instituciones de la sociedad iniciar este proceso o  darle continuidad pero fundamentado en el conocimiento de lo que que se debe hacer. Ponerle lentes nuevos para evitar no ver los valores.

 

Por suerte en el país hay iniciativas Bioéticas en ciernes que prometen un mejor futuro. La ley general de salud toma en cuenta estos principios, el reglamento hospitalario invita  la formación de comités , el estado se plantea los comités de ética pública, el sector privado tiene sus códigos deontológicos, la escuela está volviendo los ojos sobre la moral y cívica y la filosofía.

 

Hay aún confusión entre los tomadores de decisiones con respecto a la ética,  su fin propositivo y lo punitivo, pero el camino está empezando a allanarse. Hay todavía una alta carga de paternalismo en nuestras esferas sociales ,pero estamos cambiando. Esperemos que sí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA.

 

(1) Cortina, Adela. La ética de la sociedad civil. p,18.Madrid. Grupo Anaya. S.A. 4ta edición 2000.

 

 

Bibliografía

 

Cortina, Adela. La ética de la sociedad civil. Madrid. Grupo Anaya. S.A. 4ta edición 2000.

 

Suazo, Miguel .Bioética para nuevos. Santo Domingo. Intec. 2da edición.2002

 

Acosta, José. Bioética para la sustentabilidad. Editor científico. La Habana. Publicaciones Acuario.2002

 

Elio Sgreccia. Manual de Bioética. México. Editorial Diana.1996

 

Ferrer, Jorge ; Martínez, Julio. Bioética: Un diálogo plural.  Publicaciones de la Universidad de Comillas. Madrid.2002

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sexualidad moderna... ¿Qué se ha perdido y qué se ha ganado?

domingo, 09 de agosto del 2009 a las 03:30
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 Los antiguos hablaban de que las cosas tenían un “telos” o una finalidad. Entendían que el sexo era para reproducirse, ese era su telos, su fin único y último. Evidentemente que esta concepción encerraba un sentido machista que desligaba a las mujeres del placer y las divinizaba en el sentimiento de la maternidad. Cada sociedad tiene sus códigos morales y en el occidente de nuestro hemisferio, al cual pertenecemos, se fue creando una visión colectiva de una sexualidad basada en esa ley natural, con un gran componente religioso que no solo le dio un carácter sagrado a la vida sexual sino que de alguna manera retrasó los procesos y legalizó una repartición desigual: El placer para el hombre y la maternidad para la mujer. Han sido los cambios sociales, las luchas feministas, determinadas corrientes de avanzada dentro de las mismas religiones las que han dado pie a una vivencia de la sexualidad diferente, con conceptos morales pero más abiertos que los que se conocían. La modernidad con sus luchas reivindicativas se encargó de enseñarle a la mujer a conquistar el derecho a su cuerpo, a vivenciar el placer sin culpa y a valorar la maternidad como algo excepcional, pero electivo. En la modernidad como siempre hay nuevos retos, modas, expresiones y demandas. Actualmente estamos frente a un fenómeno contrario, una sociedad muy abierta y permisiva que critica el telos de la sexualidad dirigida a la maternidad y quiere construirla solo sobre el placer. Esa tendencia se llama “hedonismo”, donde el placer se presenta como el fin último y el sentido de la vida. Hemos pasado de ver el sexo como algo sagrado mezclado con una visión de pecado y restricción, a otro extremo que reúne a todos los medios que puedan incentivar el placer. Alcohol, modas, drogas, publicidad, estimulantes sexuales para reforzar un modelo social de evitación, de no dar la cara a las realidades del día a día y en ese disfrute muchos caen, se pierden o se mueren. El reto es llevar la sexualidad a su punto medio, alejado de los extremos, donde el placer sea un objetivo sano y válido para todos pero donde no se abandone la responsabilidad por conseguirlo, ni se dañe a nadie ni a uno mismo. La vida sexual tiene que convertirse en una celebración de lo compartido, donde el placer es parte importante de ese regalo que es la vida. Hay que trabajar por construir una moralidad de la sexualidad de acuerdo con los tiempos, que promueva la libertad desde la responsabilidad con los cuerpos, con los valores y con los sentimientos vinculantes como el amor. .

Aspectos morales en la aprobacion del artículo 30 de la constitucion

jueves, 04 de junio del 2009 a las 21:31
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 Ponencia en Foro Academia de Medicina. 4  junio 2009

 Ante todo hay que dejar en claro los límites y los alcances de la participación que nos ha sido solicitada para este evento : Hablar sobre la moralidad del artículo 30 de la reforma constitucional dominicana que postula el deber del estado de garantizar la vida desde la concepción hasta el final de la vida.

 El tema urticante está en el sustrato, en lo que no se dice. Es obvio que poca gente haría oposición a la idea de preservar o de garantizar la vida de todas las personas desde el inicio hasta el final de la vida. Así ha sido cuando fue descrito como inviolabilidad de la vida. Es un derecho fundamental.

 La subyacencia está en la definición de \"la concepción\" ya que ello implica entender que la vida humana inicia en la conjunción del óvulo y el espermatozoide, solo ahí y en ningún otro momento.

 Digo que debemos encuadrarnos en los límites del debate porque evidentemente no hemos sido convocados a debatir cuándo comienza la vida y pudiéramos pervertir el escenario introduciendo este importante tema como ruido pero no abordar el que nos convoca.

 Otro elemento que distrae del objeto estudiado es el interés de querer vincularlo de paquete al tema del aborto y tampoco es el motivo de este encuentro.

 1. La moralidad del artículo 30 en la Reforma Constitucional.

 Creo que hay dos aspectos centrales en esta propuesta: Una relativa a la clarificación y diferenciación de los espacios (públicos y privado) y al papel del Estado ante ambos.

 A . El espacio público es aquel en el cual las personas nos movemos con deberes de obligación colectiva. Es decir donde predominan los deberes que obligan para con el estado. La ética griega los denominó \"deberes perfectos o de obligación perfecta\" para indicar aquellos a los que necesariamente tenemos que respetar y cumplir ya que están fundamentados en los principios de Justicia y No maleficencia.

 Diego Gracia afirma que los deberes de justicia \"exigen cuando menos buscar la imparcialidad y guardar estrictamente las condiciones de simetría entre todos los implicados\".

 Esta es la primera debilidad del tema, no hay simetría cuando algo que está llamado a repartir cargas iguales se coloca de manera desproporcionada en uno de los lados.

 Quedan pues resaltadas dos dimensiones una legal y otra moral y es a esta última a la que voy a referirme y al primero de los principios (el de Justicia) por su cobertura social.

 La ética es una y nos convoca alrededor de la vida y su defensa. La moral en cuanto comportamiento nos remite a la pluralidad de propuestas morales referentes a los cánones de la ética. Los espacios de los seres humanos nos hacen movernos en escenarios públicos y privados pero también nos hacen tener conductas públicas y privadas.

 No es lo mismo besarse en público como muestra de cariño y amor entre una pareja que tener relaciones sexuales en la vía pública, aunque esto también sea un indicador de amor entre ambos. Las leyes han legislado dando carácter moral a los actos y señalando cuáles pueden ser públicos y cuáles privados. Pierden su potencialidad de daño al referir el segundo a la privacidad o intimidad de las personas.

 La ética siempre tendrá un referente colectivo en la construcción del bien y la moral distintas propuestas de comportamiento que hablen a favor de la ética. Por eso en este  campo es preciso acordar que estamos de inicio todos a favor de la vida pero con diferencias en las propuestas morales de cómo conseguirlo.

 Por esta razón hay que deslindar la imposibilidad de que de manera constitucional (o sea, pública) se imponga un modelo moral no consensuado (que es privado). Fíjense que no estamos hablando del aborto, hay que separar los temas. Estamos invitados a hablar de la moralidad del artículo 30 pero en una sociedad plural no puede alcanzar rango constitucional una propuesta moral sin consenso científico, sino más bien debe dejarse pasar al estamento de las leyes.

 Los deberes perfectos son de obligación para con el Estado pero no puede ser tarea de este imponer una afirmación de cuándo inicia la vida, por ser esta una propuesta privada, propia de las éticas de máximos (a las cuales se invita) solo se pueden imponer las de mínimos a las cuales se obliga) .

 El denominador común es la ética: Debemos defender la vida. La obligación perfecta para con el Estado es la defensa de la vida.

 B . El papel del Estado es hacer  cumplir los deberes perfectos en base al fundamento de la Justicia y en los espacio públicos, pero en tanto está manejando un deber imperfecto, propio del espacio privado de la vida, solo puede jugar un papel de árbitro imparcial de reglas válidas para todos. Diego Gracia le llamará \"arbitro del juego limpio\"

 Si el Estado hace concesiones  en base a fundamentaciones heterónomas, o sea que vienen de afuera como en este caso del mundo religioso estaría dándole categoría de deber perfecto a deberes de obligación imperfecta. La fe es un don que implica gratuidad, decisión privada, es un deber imperfecto que pertenece a las éticas de  máximos en cuanto ofrece  aspiraciones basadas en creencias.

 Se asume o no un credo de manera gratuita, desde la vida privada, así como las implicaciones de carácter deontológico que ella conlleva, esto es la búsqueda del bien que yo entiendo, Un principio justificado en el principio de Beneficencia que ejerzo desde mi Autonomía. Es un deber imperfecto propio de la vida privada que al convertirlo en rango constitucional lo pervierte.

 \"Este debate a llegado lejos. Javier  Sádaba, filósofo español entra al escenario polarizando entre  razón (ciencia) y creencia (religión), asumiendo que la segunda se opone a la primera. Para este autor las creencias, la fe, la religión como el les llama, en síntesis son propiedad del espacio privado de los individuos pero que insisten en inmiscuirse en lo público (estados religiosos).

Como vemos es una afirmación muy categórica y excluyente que reduce la existencia y la posibilidad de existir de este mundo religioso desde lo privado ya que a su entender \"su influencia pervierte y deforma el orden social\".

 Este debate ya lleva ratos discutiendo si la bioética está  llamada a ser secular o religiosa, pero porque antes el planteo estaba entre ciencia y religión.

 Llegan  con un postura secular pero de completa apertura Habermas y Rawls mostrando un gran respeto por el hecho religioso y fundamentando la importancia del diálogo entre la ciencia, la ética y la religión. Los presupuestos para el diálogo residen, según su entender,  en reconocer que existen otras denominaciones de carácter religioso, reconocer la autoridad de la ciencia y la existencia de los Estados basados en una moral profana.

 Estos requisitos sitúan a los actores en condiciones de reconocimiento de sus identidades y de respeto mutuo  para poder conversar. Claro que también presuponen  como valiosos los aportes de las visiones religiosas, siempre y cuando no se tornen en propuestas absolutas. Rawls de manera especial habla del \"consenso entrecruzado\" que debe surgir de la creación de esos espacios para el diálogo en busca de crear los mìnimos que logren propuestas polìticas que sean válidas para todos (públicas) y religiosas para sus seguidores (privadas).

A diferencia de las radicales posiciones de Sádaba, Rawls plantea que estas creencias tienen que ser expresadas y defendidas en lo público ya que considera que en el sustrato religioso existe una \"energía moral\" que debe ser aprovechada\".

Sin lugar a dudas todos estos pensadores pueden diferir en sus planteos sobre los aspectos del papel de las creencias religiosas pero tienen como denominador común el entender la religiosidad como dato del espacio de la privacidad de las personas y en especial Rawls y Habermas se abrazan a las éticas dialógicas en ese mismo espacio para que ambos sectores den razones de lo que fundamenta sus formas de conocer.

Lo público no admite excepciones en el cumplimiento, por eso se norma y su incumplimiento se castiga (éticas de mínimos fundamentadas en la justicia), lo privado deja abierta las excepciones ya que al ser el compromiso con uno mismo puede o no cumplirse.

El aporte de la Bioética será lograr que cada cosa vaya a su espacio, se cumpla y no se viole y para ello reclama de los intervinientes Respeto ante las diferencias , Tolerancia ante los absolutos y Deliberación para poder encontrar salidas satisfactorias para las mayorías en conflicto.

Su otra contribución será delimitar lo moral de lo legal dejando claros sus puntos de convergencia y sus espacios propios de acción.

Desde estas perspectivas resumimos en que no corresponde al rango constitucional imponer deberes imperfectos con calidad de obligación perfecta, de donde el artículo 30 deberá volver al tema del reconocimiento de la inviolabilidad de la vida o redactarse planteando que la tarea del estado es preservar la vida desde el inicio hasta el final.

Será tarea posterior de la deliberación llevar a las leyes el debate sobre la preservación de la vida y las excepciones a su cumplimiento, si es que existieran.

 

 

(*)  El Dr Suazo es médico de profesión, con un magíster en Bioética y un postítulo en Bioética clínica  por la Universidad de Chile y el Programa de Bioética de la OPS en chile.

En la actualidad es docente de Ética y Bioética,  dirige el Centro Intec de Bioética y la maestría en Bioética del Intec, así como el Área de Ética y Transparencia del Consejo Nacional de Reforma del Estado (Conare).

 

 

 

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