La etica de la compasion
Distintos referentes nos obligan a adentrarnos en el tema de la compasión, en sus puntos de partida y en quiénes las aplican. Es distinto ser el enfermo, que el padre, el hijo, pareja o amigo de este.
Es distinto ser el reo que el juez o el acusado. El tema es el mismo, pero la aplicación es distinta.
La definición más clásica de compasión viene de Aristóteles cuando la define como un pesar que surge ante un mal destructivo y penoso en quien no la merece . Se aduce que en ella no deja claro si la merecen todas las personas y cabría por deliberar quiénes no la merecen y quienes si, lo que aparenta conducirnos al tema de la justicia.
El debate posterior nos hace colocarnos en la situación del otro, del que padece el mal destructivo que bien podría ser físico, en la enfermedad, o de otro tipo material, de manera tal que generase un sentimiento moral de lástima, pena o solidaridad ante el dolor o sufrimiento ajeno, tan dramático que me sitúa en el deseo de cómo quisiera que se me tratara si fuera yo el sujeto.
Ha sido mal entendida algunas veces y ha caído en el renglón de una caridad paternalista, de desprecio o en lo despectivo. Lo que si queda claro es que brota un sentimiento humano, de humanidad y genera acciones materiales a favor del afectado. Se ha llegado a identificar como el puente entre el sentimiento y la dignidad humana
Este tema se pone de moda en casos de orden público como el actualmente debatido sobre los indultos presidenciales a personas juzgadas, sancionadas por la ley pero enfermas.
En más de una ocasión se me ha preguntado sobre el papel de los médicos y sus certificados como mediación para solicitud de beneficios en presidiarios enfermos. Se me ha sugerido complicidad médica para fabricar diagnósticos supuestos. De principio me niego a esa hipótesis,
El papel del médico es investigar, diagnosticar y recomendar las alternativas terapéuticas que procuren el mejor beneficio del paciente. Sus límites profesionales llegan hasta ahí, tanto que los pacientes en nombre de la autonomía podemos rechazarlas y hacer hasta lo contrario a lo propuesto. Los límites médicos se agotan en el consentimiento informado, dar toda la información de los hallazgos y hacer todas las sugerencias posibles en el orden clínico y de estilos de vida que conduzcan al concepto de beneficio clínico que entiende el médico.
Creo firmemente que esto se hace, sin negar que pueden haber excepciones, pero son las menos. Cuando esto pasa a la esfera judicial entra otro componente de carácter jurídico en que los aportes técnicos pueden ser atenuantes a la pena pero no a la interpretación del daño producido por la persona en cuestión. Por eso entiendo y apruebo éticamente los peritajes médicos, sus juicios morales sobre la data clínica, en tanto son sugerencias clínicas de orden moral.
Ello es válido, la medicina no está exenta del juicio moral del médico, de las valoraciones, existe una semiología de los valores, es el médico un sujeto con valores y principios, con sentimientos morales y con una demostrada inclinación humana hacía la compasión.
Es más, creo en la compasión. El hecho no estriba en hacer cumplir a ultranza la sentencia, pase lo que pase, creo que la sanción adquiere valor per se en tanto se confirman los daños y se genera justicia en el castigo y la rehabilitación, pero mala sería la justicia, en términos de "ajustar a la norma" si ello implica conducir a la muerte o al escarnio a quien no puede pagar la pena física por razones de enfermedad demostrada médicamente.
La compasión va de la mano con la justicia. El Juramento Hipocrático señala que "de la injusticia le preservaré" refiriéndose a que el médico tenía la tarea de "ajustar la diatia" y jamás podría dejar de hacerlo, eso era ser justo, hacer lo que le correspondía al hacer ajustes en el régimen de vida del paciente. Era una justicia compasiva, tanto que si el paciente no la cumplía se consideraba un acto inmoral. De allí viene la idea de que el médico era también un moralista.
La ampliación del concepto de justicia nos llevó al concepto de equidad. Como justicia distributiva, como proporcionalidad en el reparto de los bienes y aquí encuentra la justeza del caso de los enfermos en prisión. Un ejercicio de equidad fundamentada en la compasión estriba en identificar quiénes están en condiciones de iguales para que reciba la igualdad del beneficio, "tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales"
No hacer esto rompe el principio de la equidad y genera discriminaciones positivas que se convierten en injusticia a pesar de estar fundamentados en la compasión, ya que los casos existen en cantidades considerables. Se crean situaciones que aun teniendo una basamenta legal muy fuerte carecen de fortaleza moral a pesar de tener en su fuente originaria de fundamentación la moral a través de la compasión.
La compasión es más elemental que la justicia al decir de algunos autores, pero deberemos discernir previamente a qué tipo de justicia nos referimos. Ya antes abogué por la compasión, la solidaridad, la descarga de la pena sin descargar el reconocimiento de este y las otras sanciones consecuentes que amerite y que dicte la justicia, pero reconozco y levanto como bandera la igualdad de trato para los iguales de manera que hablemos acerca de lo justo de ser justos.
La compasión tiene que ser convertida en norma y no en excepciones, porque entonces se hace inequitativa en tanto los de mayores recursos tendrán más abogacía y si el criterio son las solicitudes los pobres no tienen quienes hablen por ellos ni quienes paguen los servicios médicos especializados que sirvan como testigo de los detalles de sus enfermedades.
La compasión debe ser traducida a la esfera de la equidad de ahí que la creación previa de los mecanismos de identificación y solicitud de venialidad a las penas no deje dudas a partir de las discriminaciones.




Comentarios sobre La etica de la compasion
Hola Miguel,
muy valioso esfuerzo el que haces con este blog. Nuestro país anda muy faltoso de motivación, de conocimiento y disciplina en materia de ética.
Actualmente trabajo en Fiscalía, Unidad de Atención a la Violencia de Género, en Santiago.
Allá se presentan muchos casos de violencia constante de personas que están consumiendo drogas, que se juntan con problemas de salud mental, siendo muy común de hijos contra madres.
Como Trabajadora Social, he trabajado fuertemente para que vayan a la cárcel, y enfrentando que no se queden libres por evaluaciones psiquiátricas de problemas de salud mental. En estos casos, son personas que no quieren someterse a instituciones de tratamiento de las adicciones, o no hay fuerzas para apoyar las indicaciones médicas (no hay quien aplique la fuerza y rectoría para que lleven tratamientos) y ejercen mucha violencia. No hay salud mental efectiva, ni servicios en lo público; en lo privado eso está inalcazabl por razones de dinero, también de cultura. Son personas que están antisociales, además de que tienen problemas de salud mental.
En esos casos, la cárce l, es la alternativa, por compasión, justicia...hacia las víctimas. No hay instituciones, ni desarrollo cultural para una salida idónea. En la cárcelconsumen menos drogas, y se preserva al entorno de sus actos de violencia de todo tipo.
Por una mal entendida compasión de los familiares, sobretodo de las madres; estas personas viven acabando. Y juegan al ping pong: son "enfermos", los y las psiquiatras los/as sueltan, o desde la cárcel; no van a salud mental ni van a cárcel por la compasión. Y acaban con tó, y nadie le pone el cascabel al gato.Yo abogo por la cárcel por compasión por todos, por el adicto y por elgrupo social, hasta que tengamos otras posibilidades de servicios en el área de salud mental, y de comunidad.
Acerca de lo del caso de Vivian Lubrano, me permite decirte que creo que acá esos médicos psiquiatras que la atienden están permeados por el concepto cultural de que la cárcel es honerosa, y yo creo que eso a ella le hace daño, pues no la reconcilila sociedad, no la ayudan a intronizar el valor de la confianza que ella debe generar para ser parte de la sociedad, cumpliendo con dignidad un castigo que la ayuda ante sí misma a ser social, y superar la separatividad, que implicaron sus conductas antisociales. Acá nadie quiere cumplir castigos, y de ahí la anomia rampante, y la tendencia a la impunidad.
Miguel, ¡Hola!
He tratado de entrar a tu blog para colocar el comentario de Susi Pola. No pongo bien las informaciones para accesar a un comentario. Acá te pongo el comentario de ella,para si lo deseas colocar.
mildred d
_________
"Querida Mildred:
Me gustó lo que escribe el Dr. Suazo: creo que aporta al debate de los
indultos!..Sin lugar a duda, la ética de la compasión es una herramienta de
humanidad al igual que la Justicia formal y la idea de unirlas no siempre
resulta frente a la ley, que es dura de partida!..La compasión cuando actúa
la ley, tiene que ser general porque si se individualiza corre el riesgo de
ser inequitativa ella misma.
En el caso Lubrano, la ley y su práctica determinan que a aquellos grupos
de personas condenadas que sufran de enfermedades que se agravan con la
prisión (..no lo dice así, pero se prevée), se les propicia otras
alternativas, como la prisión en el hogar...Hasta ahí no hay ningún
problema, donde se daña la cosa es cuando esa prerrogativa de la ley solo se
aplica a un deteminado grupo de personas, que en su perfil tienen en común,
riqueza, poder, relaciones, etc....
En fin, que la acción positiva o discriminación positiva es para colectivos
desfavorecidos socioculturalmente y para activar procesos de igualdad ante
la ley, por eso son acciones temporarias!..No le escribí al blog del Dr.
Suazo, porque no puedo meterme en foros, por falta de tiempo para el
compromiso!..
Un abrazo, Susi
!!Felicitaciones Dr Suazo !! Su material me parece maravilloso y elocuente.Exito
!!Felicitaciones Dr Suazo !! Su material me parece maravilloso y elocuente.Exito