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Consejeria y bioetica en el mundo del vih

domingo, 08 de febrero del 2009 a las 13:47
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La consejería como tal es una técnica y su aplicación un arte. Si aconsejar hoy es entendido como la posibilidad de acompañar procesos mediante técnicas específicas también debemos rescatar sus interioridades éticas.

 La bioética habla sobre lo bueno y lo bien hecho y tiene fundamentaciones de orden principialistas fundamentados en la búsqueda de lo bueno. En este caso lo bueno se refiere a hacer el bien. Se fundamenta en valores y en principios y si entendemos que los valores son nuestras creencias entenderemos que nuestros pacientes nos llegan a consejería con la interpretación de su mundo y la construcción de valores que no necesariamente coinciden con los nuestros

 Lo ético está en reconocer la autonomía de ese mundo y la necesidad de respetar esas creencias incluyendo en la técnica la dimensión moral. La primera condición moral de la técnica es reconocer en las personas a un sujeto con dignidad , con derechos  y autonomía

 Los pacientes VIH han sido discriminados y hasta algunos han llegado a plantear la necesidad de su exclusión valorando prejuiciadamente su vida sexual y una supuesta irresponsabilidad al adquirir el virus, cuando en realidad sabemos que cada caso es un caso individual y que cada quien es responsable de su vida privada y todos en alguna medida de la ignorancia y falta de educación sexual de la población.

 La sexualidad corresponde al espacio de lo privado en la vida de los individuos, por tanto los demás no tenemos el derecho moral de introducirnos sin el consentimiento a la revisión de sus expresiones.

 Cuando alguien busca nuestra consejería está buscando ayuda . Una ayuda técnica que les permita clarificar sus acciones a la luz de la ciencia y de la compañía. Ellos nos eligen como consejeros no como sus sancionadores  o moralizadores.

 Es una relación que se basa en la confianza de que al permitirnos entrar hasta donde nos dejen en sus espacios privados, debemos ser garantes de que estas confesiones serán guardadas como secreto y solo será utilizadas con la intención de ayudar, de caminar juntos, de acompañar.

 Aconsejar deberá entonces implicar:

1.  Desprejuiciar

2. Desestigmatizar

3. No discriminar

4. Acompañar

5. Valorar

6. Ser confidente

 Veamos en que consiste cada uno de estos aspectos:

 

  • 1. Desprejuiciar.

El juicio es el ejercicio de una valoración que hacemos sobre algo. Esto lo hacemos desde un sistema de valores, donde podemos estar censurando o aprobando a partir de lo que nosotros creemos. Esto es válido cuando hacemos juicios de orden religioso que ya están predeterminados por la ortodoxia (La correcta opinión. Orto es lo correcto y la doxa es la opinión).

 Cuando hacemos un juicio desde antes de conocer los hechos estamos pre-juiciando, haciendo un juicio desde antes y en el caso de la moral y la ética solo deberemos hacer valoraciones sobre los hechos para poder ser objetivos pero no desde antes.

 La primera tarea del consejero será desprenderse de juicios anticipados.

 2. Desestigmatizar

 El estigma habla de una reprobación y un señalamiento negativo que genera exclusiones . Los pacientes VIH son estigmatizados en cuanto los demás hacemos un juicio sobre las formas sexuales de adquisición del virus.

La tarea de un consejero es presentarse lo más objetivo posible y libre de influencias negativas ya que ello le impide ejercer el principio de beneficencia que busca el mejor y el mayor  beneficio de las personas, no dañarlas y sobre todo respetar su privacidad y las vías y orientaciones sexuales propias de su intimidad

Será tarea del consejero liberar de estigmas al aconsejado mediante técnicas y mediante fundamentos morales que le devuelvan a su intimidad sin dañar a terceros.

 3. No discriminar

 Discriminar es un término que implica un sesgo a favor o en contra de algo o alguien . Discrimino positivamente cuando inclino mis posiciones a favor de unos sobre los derechos de otros y discrimino negativamente cuando excluyo, sanciono o rechazo por valoraciones moralizantes .

 Una consejería se considerará ética cuando sea capaz de incluir en su instrumental técnicas que no discriminen a las personas por sus acciones sino que les acompañen en busca de la superación de sus situaciones adquiridas .

 Lo moral en este caso es no discriminar a favor ni en contra ya que en cualquiera de los casos daña y el no dañar corresponde al principio de la no maleficencia que es un principio al que estamos llamados todos.

 4. Acompañar

 Toda consejería intrínsecamente habla de acompañar. Esto significa hacer un camino juntos sin enjuiciar los hechos sino aportando salidas a las consecuencias. Salidas que estén orientadas a la búsqueda de buenos resultados. Estos son los de no dañar a terceros pero fundamentadas en el respeto  a la dignidad de las personas.

No somos buscados para moralizar ni enjuiciar si lo que el otro hizo es bueno o es malo ya que nos convertimos así en punto de referencia y convertimos a nuestros sistemas de valores en los únicos y verdaderos, lo que también es falso.

 Acompañar tiene una alta significación de querer ayudar, es pasar de las intenciones a las evidencias con el respeto a la confidencialidad 

 5. Valorar

 Valorar no significa que apoyemos o enjuiciemos como bueno lo que el otro ha hecho. Caer en el error de valorar su vida sexual es ser tan intruso como cuando sancionamos esos hechos.

 Lo que corresponde valorar es la dignidad y los derechos de las personas ha ser reivindicadas y no enjuiciadas por sus acciones. Al consejero por lo menos no le corresponde ese rol moralizante sino estimulante de que la persona se reivindique en base a una serie de criterios y valores que le toca autodefinir

 La consejería es una tarea entre personas con sistemas de valores propios que probablemente no coincidan, que probablemente no se gusten entre sí pero cuyo fin no está dirigido a esos fines. Es muchas veces una confrontación de opiniones (para-doxa)

 6. Ser confidente.

 Confidente viene de confianza y este a su vez es un valor que nos refiere a  creer. Creemos en lo que confiamos y confiamos en lo que creemos.

Si la relación consejero paciente no inspira confianza sino dudas deja un espacio de incredulidad que  bloqueará la apertura necesaria para dejar salir los elementos claves y necesarios para poder ayudar

 El consejero es un confidente, no un sacerdote, es un garante de que lo escuchado será solamente utilizado para los fines de ayuda. La información solicitada será  utilizada solamente en la medida que sirva para estos fines

 Uno de los pilares de la bioética se llama "consentimiento informado" y este a sus vez es un proceso basado en el respeto de la información obtenida y un camino para poder ayudar o hacer el bien que el paciente autoriza que se le haga.

El tiempo donde el profesional decidía por los pacientes pasó a la historia. Es el propio paciente el que con la información dada y el apoyo técnico brindado decide que es lo bueno para el y autoriza la aceptación de ese  beneficio o en caso contrario lo rechaza.

 No basta con que el consejero entienda que la oferta que el hace es la conveniente sino si el paciente así lo entiende. Entre la beneficencia y el derecho del paciente a aceptar (autonomía) existe un solo camino que es el del "consentimiento informado"

 Como vemos la consejería tiene altas implicaciones morales ya que el consejero tiene en sus manos mucha información privada que en base a confianza se le deposita y de no hacer un buen manejo de esta estaría violentando la privacidad y sin lugar a dudas siendo inmoral.

 La tarea moral o bioética del consejero es respetar la persona y sus informaciones vertidas solo con el fin de buscar ayuda buena. Si esta información sale del ámbito de la privacidad, si alguien más se entera sin su consentimiento, aunque sea una sola persona, decimos que pasa al espacio de lo público y  es ahí justamente  donde  estriba la inmoralidad. Cuando pasamos lo que es privado al espacio de lo público. Cuando al hacerlo irrespetamos su intimidad que es el espacio más celoso que tenemos los seres humanos. Cuando vulneramos su rincón secreto que nos fue confiando en fe de que seriamos guardianes de informaciones que solo deberían dirigirse a la búsqueda de lo bueno

 Hacer consejería es más que aconsejar o que escuchar o que manejar las técnicas  que les son propias . Hacer consejería es en primera y última instancia una responsabilidad moral para con quienes solicitan ser ayudados a ventilar sus realidades y no  a ser enjuiciados.

La bioética como disciplina se convierte así en una exigencia y un llamado a la moralidad de los actos y en la consejería los actos son aquellos que exigen de una relación estrecha entre los implicados ,

Los actos son los hechos, lo que sucedió y en ese contexto es que tiene que ser definida la profesionalidad del consejero que está llamado a ayudar de manera beneficente con lo que el paciente decide que se le ayude y con sus expectativas y definiciones de lo que considera lo que es lo bueno

 

 

El apoyo obama a los proyectos pro aborto

lunes, 26 de enero del 2009 a las 23:59
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El tema que nos ha ocupado en los últimos días como noticia de alarma para unos y de respaldo por otros es el apoyo presentado por el presidente Obama al financiamiento de los proyectos externos que trabajan con el tema del aborto.

Lo primero es aclarar que no es un proyecto de promoción del aborto como unos lo han querido presentar. Es la habilitación de fondos y cuentas antes suspendidas para programas relacionados con el tema. Evidentemente que es un programa que en terminos legales nos excluye, si tomamos en cuenta que nuestra legislación lo condena, no abre excepciones de ningún tipo y paradójicamente admite el denominado aborto en curso.

El aborto en curso es aquel que una vez producido (provocado o espontáneo) coloca al médico en una situación tan especial que ante la posibilidad de la muerte de la madre se le autoriza a concluir con ese dramático cuadro.

Las mujeres con el aborto en curso por razones espontáneas encuentran un aliado necesario, las que por otras razones se lo provocan, arriesgan su vida y la pierden en un gran número de veces, acuden al subterfugio que le abre la ley para no ser sancionadas. Es un problema social, no médico. Es un problema humano y no legal.

Volvemos al tema de la despenalización del aborto que está en el tapete dominicano. Ahora se quiere caer en el gancho de debatir los aspectos religiosos, la posición del vaticano sobre la propuesta Obama y salen los pro y los contra sin entrar al centro ético del debate.

No es debatir el aborto, es debatir la vida, el inicio de la vida, el estatuto del embrión desde la ciencia para poder llegar al mínimo decoroso con que podamos manejarnos en este tema.

Hay posturas claras que defienden estos aspectos relativos a cuándo comienza la vida, hace falta debatirlos para que no nos lleven al terreno equivocado de poner a la mitad del mundo a favor de todo tipo de aborto en cualquier momento del embarazo y  a la otra mitad en contra de todo tipo de aborto.

El congreso debe tomar en cuenta este momento delicado que nos coloca en la pendiente resbaladiza y puede empujarnos a la bipolaridad radical del problema cuando, a mi entender, nos es lo que debemos debatir en nuestro país.

Resumen ejecutivo del proceso de investigacion-intervencion sobre humanizacion-deshumanizacion de los servicios de salud en la region iv de salud

domingo, 18 de enero del 2009 a las 21:32
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RESUMEN EJECUTIVO DEL PROCESO DE INVESTIGACION-INTERVENCION SOBRE HUMANIZACION-DESHUMANIZACION DE LOS SERVICIOS DE SALUD EN LA REGION IV DE SALUD.

                            MARZO 2006- MARZO 2007

 

  1. Antecedentes.

Bajo firma de convenio entre Intec, Conare y Sespas  se acordó que la primera de las instituciones señaladas dirigiría una investigación sobre los niveles de Humanización-Deshumanización de los Servicios de Salud en la Región IV, mientras que el Conare iría desarrollando de manera simultánea un modelo Bioético en los centros de Salud de dicha región. Por su parte Sespas recibiría finalmente los resultados y agenciaría la posibilidad de universalizar los métodos y resultados en el sistema nacional de salud con agencias e instituciones vinculadas a la reforma de salud como la CERSS.

  1. Desarrollo.

     

•a.    Investigación.

El primer componente del proceso fue  la investigación, la cual fue realizada por el Centro Intec de Bioética  con los apoyos técnicos y logísticos de Consumer Link .

Esta investigación tuvo 3 componentes:

  • 1. Con los directores de 13 centros de la Región IV
  • 2. Con una muestra de 467 usuarios de 9 comunidades de la Región IV
  • 3. Con una muestra de los médicos, enfermeras y laboratoristas de la Región IV
  • 4. Indicadores investigados:
  • a. El concepto de Humanización- Deshumanización de los servicios de salud
  • b. Indicadores de rango administrativo : El orden de llegada y acceso a los servicios. El respeto e irrespeto al orden
  • c. Indicadores vinculados a la preconsulta: Levantamiento de la información sobre los datos de los pacientes. La atención y la percepción sobre la calidad de la atención.
  • d. Indicadores vinculados a la consulta (relacionales). El recibimiento, el trato, el respeto,
  • e. Indicadores vinculados a la Bioética : Consentimiento informado, Toma de decisiones, confidencialidad, secreto, derecho a segunda opinión, propiedad del expediente, permiso para examinar (battery)
  • f. Indicadores relativos a la percepción sobre el trato de las enfermeras y laboratoristas a los usuarios
  • g. Indicadores vinculados al gasto

3.  Resultados

La primera etapa de la investigación habla de la percepción de los usuarios o Beneficiarios  de los servicios de salud de la Región IV para contrastar estas con los indicadores de Humanización/ Deshumanización de los servicios de salud y de sus principales actores.

Como hemos visto en términos generales hay una prevalencia de información a favor de la Humanización de los  servicios y de los protagonistas de estos que son los médicos, enfermeras y laboratorio así como el personal administrativo que vela por el orden de dichos servicios

Los indicadores están referidos a virtudes relacionales como son las de amabilidad, comunicación, confidencialidad, respeto a los procesos, entre otros. Se puede decir que estas variables positivas están presentes en la respuesta de los Beneficiarios a los cuales se les aplicó la encuesta en la Región IV.

Los resultados hablan de la existencia de esas virtudes y de  carencias o debilidades en la distribución del gasto en salud, de manera que los dos componentes de los indicadores usados para medir Humanización/Deshumanización están presentes, pero con una desviación favorables a admitir que los servicios están Humanizados pero pueden y deben mejorar.

Los indicadores propios de la Bioética y que hablan de Humanización como son Consentimiento informado. Confidencialidad, Respeto, Toma de decisiones , Respeto a los principios de Autonomía, Justicia, Beneficencia y No maleficencia, aparecen de manera diluida e intuitiva mediado por la formación personal de los actores, las relaciones primarias y sociales en las diversas comunidades, requiriendo de un proceso de intervención desde el mundo de la Bioética y contemplados en este proyecto

Hay bastante consistencia entre la percepción de usuarios/beneficiarios  con la autopercepción de  médicos y de enfermeras,   prevaleciendo un concepto de que en los servicios de salud predominan comportamientos que respetan los principales indicadores de humanización considerados en este levantamiento.

Los indicadores relacionados a las virtudes relacionales o sea al trato reportan resultados positivos, los vinculados al gasto en salud dejan expectativas insatisfechas (salarios, atrasos en pagos, equipos, etc) aunque en un reconocimiento franco de que hay una mejoría significativa

CONCLUSIONES

Desde la perspectiva Bioética consideramos que existen verdaderos indicadores favorables a la humanización de los servicios pero que están dispersos, desconocidos y  no asumidos en un contexto conceptual que permita afianzarlo, de manera que no solo existan en la práctica sino en una cultura Bioética de atención y respeto  a la dignidad de las personas

La humanización planteada desde dos vertientes: Relacional y Referido al Gasto en salud aparecen de manera combinada, prevaleciendo el relativo a las virtudes como realidad propia del personal  y la del gasto como aspiración para la mejora de la humanización.

En términos generales, definimos la atención en salud como humanizadas en la región IV siempre de acuerdo a los indicadores con que tradicionalmente ha sido tratado el tema de la deshumanización.

En la medida en que se van implementando nuevos modelos de salud como el de la seguridad social y aparecen los incentivos por productividad para el médico van desapareciendo los indicadores relacionados al mal trato, a la percepción de los usuarios de ser tratados como números de expedientes o a no ser tomados en cuenta como  personas.

A la par de estos acontecimientos van haciendo visajes nuevos y posibles indicadores de deshumanización que no están siendo percibidos ni por los usuarios ni por los propios proveedores de salud, en cuanto empieza a disminuir la calidad de la atención en referencia al tiempo que se les dedica a cada consulta o en cuanto a la calidad del interrogatorio para hacer la historia clínica o para el examen físico.

Aparenta que en la medida en que el médico desea aumentar el número de pacientes en su consulta trata con más calidez a los pacientes, estos se sienten mejor y abandonan la percepción de mal trato que es el eje tradicional de lo identificado como "deshumanización"'

Esto habrá que seguirlo investigando y monitoreando para evitar que nos conformemos con los resultados actuales pero ignoremos los posibles retos que se vislumbran en el horizonte de la relación profesional usuario

INTERVENCION BIOETICA

En los 4 hospitales de las cabeceras de provincia dejamos instalados modelos Bioéticos que reforzarán las debilidades descubiertas por la investigación como son : Equipos de Socios Bioéticos, Comités de Bioética, Instrumentos de monitoreo Bioético.

 

RECOMENDACIONES

  • Universalizar el proceso desarrollado en la región IV a todo el sistema de salud
  • Agenciar financiamiento para dicha universalización
  • Delegar en el Centro Intec de Bioética  el proceso de Universalización del proceso

Bioética y derechos humanos.

jueves, 08 de enero del 2009 a las 19:59
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                                                                                           Introducción.

Es seguro que en el desarrollo de este evento  más de uno de los ponentes hará referencia a la historia de los derechos humanos, razón por la que  voy a concentrar  mi intervención a la  interpretación de los puntos nodales ocurridos en su desarrollo para poder anclar en el tema al que somos convocados,  el de la BIOETICA Y DERECHOS HUMANOS y que es  justamente  uno de los puntos claves del debate.

Los derechos Humanos han ido surgiendo como respuesta a las realidades de los pueblos y buscando convertirse en garante de la integridad, libertad y dignidad de los ciudadanos.

•b)    Primer nodo del  debate: De dónde nos vienen los derechos?

Los antecedentes más lejanos de los Derechos Humanos lo remontan al IUS NATURALISMO que presuponía los derechos  de todos los seres humanos desde una fundamentación teónoma, que nos asume iguales y entiende su origen en dios y la naturaleza y no en la ley, distinto al IUS POSITIVISMO que valora la norma jurídica con independencia de su significación ética y moral

Aquí podría sentarse el primer nodo del debate conceptual, recogido ya  por Sófocles en Antígona en el siglo V antes de Cristo, cuando ésta última apelando al derecho natural (Iusnaturalismo) entierra a su hermano  Polinices , contrariando la orden del  rey  Creonte, que había ordenado como castigo dejar su cadáver sin sepultura  a la entrada del pueblo para  que los cuervos y perros dispusieran de el (Iuspositivismo).

Es evidente que esta interpretación corresponde a la mentalidad religiosa de la época que recorre el trecho de acción de los griegos y Romanos que posteriormente es  recogida por la tradición judeo cristiana dando fundamento a la ley natural como fundamentación ética de sus propuestas morales.

•c)    Segundo nodo del debate: Cómo los ordenamos?

El  segundo nodo viene dado por los subsiguientes cuestionamientos a los derechos  naturales que siglos después fueran desarrollados y defendidos por Santo Tomás de  Aquino.

Fueron varios los siglos de luchas y aportes al tema llegando a delinear  dos importantes  vertientes relacionadas a la génesis  de los derechos humanos: Una en Inglaterra con la Common Law o Derecho común y otra en Francia con la revolución Francesa de 1789.

Estos antecedentes adquieren vigencia en la historia por normar y ordenar jerárquicamente los derechos adquiridos, primero los dados por la Revolución Francesa "derechos del hombre y el ciudadano" (1789) y luego por la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)  de las Naciones Unidas.

En ese recorrido arribamos a la propuesta de tres generaciones de Derechos Humanos gracias a las propuestas de muchos actores siendo el referente más cercano la propuesta hecha por  Karel Vasak en 1979.

 Hasta el momento el ordenamiento había establecido de manera bastante consensuada la existencia de una primera generación de Derechos Fundamentales : Los Civiles y Políticos, una segunda que incluía a los Económicos, Sociales y Culturales y cercanos a los años  80 se incluyeron como de tercera generación los vinculados a la Solidaridad, al Progreso Social, Ciencia Tecnología, Medio Ambiente, entre otros, lo cual indicaba que los nuevos cambios sociales demandaban también de incluir nuevos derechos.

Una constante en la racionalidad de los Derechos Humanos es que acompañan a las realidades sociales imperantes. Como derechos obligan y se proponen como modelos a desarrollar bajo el consenso de los Estados firmantes.

Quizás el momento más novedoso lo ha constituido la modernidad donde aun manteniéndose un contexto social arrítmico y asimétrico en el desarrollo de los pueblos es el momento donde la ciencia y la tecnología han tenido el mayor crecimiento de su historia y por tanto han requerido de una revisión de las propuestas vigentes en materia de derecho y descubierto que su alcance no tiene las previsiones de los nuevos cambios.

Esto hizo que rápidamente se hablara de la necesidad de estructurar Derechos de cuarta y quinta generación, reformulando los de la tercera con estas dos nuevas categorías. Para Javier Bustamante  la cuarta generación involucra  los relativos a las nuevas tecnologías, mientras Helio Gallardo habla de la quinta generación.

La carta de Derechos Humanos Emergentes emitida en Barcelona en 2004 se incluye en esta dinámica de reclamos de espacio desde la sociedad civil exigiendo que el fruto de los movimientos sociales y de la dinámica de la modernidad se incluyan como nuevos reclamos convertidos en derecho . "Surge de las experiencias de los hechos de la sociedad civil y global"(1)

 

 

.

d) La Bioética y los Derechos Humanos.

Empezaríamos por preguntarnos qué es la bioética y cuál es su relación con los derechos descritos así como recordar un poco del caminar que esta ha tenido  y los senderos por donde ha discurrido.

En 1971 V. R. Potter, oncólogo de la universidad de Wisconsin, inspirado en preocupaciones del orden de la justicia global acuña el término "bioética" para reclamar el sentido y la orientación que estaba llevando el desarrollo a la humanidad:   "Lo que me interesaba en ese entonces -rememoró Potter en uno de sus últimos trabajos-, [...] era el cuestionamiento del progreso y hacia dónde estaban llevando a la cultura occidental todos los avances materialistas propios de la ciencia y la tecnología. Expresé mis deas de lo que, de acuerdo con mi punto de vista, se transformó en la misión de la bioética: un intento por responder a las preguntas que encara la humanidad: ¿qué tipo de futuro tenemos por delante?, y ¿tenemos alguna opción? [...]. Todo comenzó en esa charla de 1962, en la que la misión consistía en examinar nuestras ideas competitivas sobre el progreso. (2)

El segundo punto de partida de la Bioética ocurre en el ámbito de la medicina, sacudido por los embates de un rápido desarrollo de las tecnologías médicas acompañando a sus nuevos conocimientos científicos  y en  especial los referidos a la salud reproductiva, lo que llevó a que André Hellegers, del Instituto Kennedy de Salud Reproductiva en 1972 diera sentido médico al término parido por Potter. 

 "La sugerencia de incluir el término bioética en la denominación de lo que con el tiempo se convertiría en institución pionera y «Meca» del pensamiento bioético anglosajón, partió de un miembro del clan Kennedy, al parecer sin conocimiento de los trabajos de Potter. No es de extrañar entonces que el director fundador del Centro, el ginecobstetra de origen holandés Andre Hellegers, en su discurso de inauguración, definiera la bioética como una «ética biomédica» .

Aquí comenzó el proceso de medicalización de la disciplina, que, si bien sirvió de alternativa y asidero ante la crisis metodológica y de fundamentación por la que atravesaba la ética médica tradicional, ante los impresionantes avances tecnológicos desarrollados bajo relaciones sanitarias asimétricas y en un entorno de inequidades en el acceso a los servicios de salud, significó también un reduccionismo del ideal potteriano.

Al igual que el universo tras el original Big Bang, la bioética comenzó a expandirse y alejarse cada vez más rápidamente de su punto de partida.(3)

(2) http://www.revistafuturos.info/raw_text/raw_futuro4/Potter.rtf

(3) http://www.revistafuturos.info/raw_text/raw_futuro4/Potter.rtf

Hay una especie de encuentro epocal  entre el planteo de Potter de una Bioética Global con vocación ecológica y de defensa de la vida ante el avanzado y desbocado desarrollo tecnológico y  los planteos médicos de Hellegers que ya presentía el devenir de productos  como los de la primera bebé-probeta, por técnicas de reproducción asistida, que pocos años más tarde se expresaría en Louise Brown en Manchester en 1978.

Los dilemas éticos en los campos científicos ya eran una realidad, habíamos pasado de las sociedades de código moral único a la sociedad plural, se habían complejizado de tal manera las realidades cotidianas de la vida que hacía falta  dar el paso de una visión deontológica de valores predeterminados a una ética de la responsabilidad  que la convirtiera en Derechos Humanos para poder garantizar la dignidad y las libertades humanas, ahora en el contexto científico-tecnológico.

Basta con recordar casos y hechos paradigmáticos de la historia reciente para avalar lo que estamos afirmando.

Quizás los más cercanos tocaban el área de la vida a través de las ciencias médicas y es lo que ha generado la confusión de un supuesto patrimonio de la Bioética en manos de la medicina y la realidad de que sea el nicho donde más se ha desarrollado como lo demuestran los siguientes ejemplos.

  • a) En 1960 J. Scribner y cols. diseñaron un procedimiento que permitiría que los pacientes con insuficiencia renal fueran hemodializados y pudieran alargar sus expectativas de vida.

El mayor descubrimiento residió en comprender que habían más enfermos que máquinas y que se enfrentaban a un nuevo problema ético con respecto a la vida. Estábamos pasando por primera  vez del DEBER A LA JUSTICIA, ya no bastaba con preguntar y responder al deber, ahora era preguntar con cuáles criterios de justicia debían seleccionarse los pacientes que irían y lo que no a ser hemodializados y ello sería decidido por un comité (1961) formado por 2 médicos y 7 legos.

Este es quizás un primer referente de la Bioética como Derecho Humano y de los Comités de Bioética como garante de los mismos ante los pacientes  para defenderles   de las decisiones médicas. Este comité se conoce en la historia como el comité de la muerte, el comité de dios o el Comité de Seattle en honor a la ciudad donde se desarrolla la historia. 1962.

  • b) En 1978 nace en Inglaterra Louis Brown por medio de fertilización in vitro, con un gran despliegue de prensa, sin reservas de su anonimato y con un amplio protagonismo de sus actores médicos y participantes. A la fecha del día de hoy se queja la Sra Brown de no haber podido escapar de curiosidad y el morbo de la gente, tan solo porque no se guardaron los elementales principios de respeto a sus derechos humanos relativos a la intimidad y la confidencialidad.

 

  • c) Vale la pena recordar cómo las investigaciones con seres humanas no tienen que haber ocurrido en Nuremberg de la época Nazi para considerarlas aberrantes.

Algunos casos paradigmáticos ocurrieron en Estados Unidos como el desarrollado en un asilo de Willowbrook donde se inyectaron con el virus de hepatitis a niños con retraso mental para ensayar una vacuna contra esa enfermedad (1956-70), o el famoso experimento Tuskegee (1932-70) donde para poder estudiar el curso natural de la sífilis se dejaron sin tratamiento a 400 negros, aun cuando ya en 1945 se había descubierto la penicilina.

 En el gobierno del presidente Clinton se pidió perdón a  los familiares y a los pocos sobrevivientes en sillas de ruedas aún.

Quedaba al descubierto la respuesta a este nodo del debate, hacía falta una reflexión como la propuesta por Potter que señalará el camino hacia dónde debíamos abocarnos ya que el rumbo se había perdido y más aún quedaba claro que la discusión no podía seguir siendo si la bioética es patrimonio de la medicina, sino cómo hacer que los avances en las ciencias de la salud tuvieran un norte que enlazara ética y derechos humanos y cuyo nuevo nombre sería BIOETICA.

Ahora correspondía a esta nueva disciplina no sentarse a esperar las acciones de la ciencia sino acompañarlas  en todo su desarrollo, cosa que se evidencia en la Declaración del Genoma Humano y Derechos Humanos de la UNESCO, la declaración de la Comunidad Europea en Asturias (declaración de Oviedo.) ambas en 1997, Declaración Internacional sobre los Datos Genéticos Humanos, entre los más significativos que revelan la potencialidad de la Bioética como una disciplina garantista de la Dignidad, la libertad, la autonomía y la moralidad de los sujetos humanos.

Finalmente se llega a este reconocimiento dado en la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO en 2005 donde en la carta de presentación de la misma el sr .Koichiro Matsuura, director de dicha entidad  afirma:

 

 "Al abordar los problemas éticos que plantean la medicina, las ciencias de la vida y las tecnologías conexas en sus vertientes relacionadas con el ser humano, la Declaración, como se infiere del propio título, fundamenta los principios en ella consagrados en las normas que rigen el respeto de la dignidad de la persona, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Por el hecho de inscribir la bioética en los derechos humanos internacionales y de garantizar el respeto por la vida de las personas, la Declaración reconoce la interrelación existente entre la ética y los derechos humanos en el terreno concreto de la bioética"(4)

Se había llegado al punto donde la ética y los derechos humanos se unen y dan respuesta a los nuevos paradigmas caracterizados por un excelente dominio de la técnica pero marcado por las debilidades de una moral maltratada.

( 4) http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001461/146180S.pdf

Sin dudas el  tema que sirve de denominador común en la historia    es el de la vida, pero ahora se suma la calidad  y la defensa de la vida. Si bien las visiones anteriores cubrían derechos individuales con la Bioética entramos al tema de la toma de decisiones individuales donde la Autonomía aparece como principio que reconoce que la moralidad es ley (nomos) dentro de cada uno de nosotros (auto) y lo enmarca la conciencia.

 Desde la bioética se inicia un traspaso de mandos en la toma de las decisiones siendo la propia persona capaz y competente quien le toca asumir las decisiones de los hechos que le involucran y cuando no, precisa quién debe hacerlo por esta persona. Queda definida entonces la Bioética como un tema no exclusivo de la medicina sino también de las ciencias de la vida y las tecnologías conexas.

Este  último documento nos coloca en el centro del debate actual  que implica buscar los mecanismos para que los Estados cumplan y hagan cumplir los principios básicos que desde la Bioética entendida como un lugar de encuentro con los Derechos Humanos se promuevan los fundamentos de la  Justicia, Equidad, Respeto a la dignidad, Consentimiento informado, promoción del diálogo plural entre las morales presentes, solidaridad, toma de decisiones morales y sobre todo la garantía de un futuro mejor a las generaciones por venir.

Retos de la Bioética:

Tres grandes retos nos presenta la Bioética para acercarla al cumplimiento de su misión.

  • 1. Identificar el ejercicio moral de la ciencia y la tecnología en un contexto de pobreza.
  • 2. Validar en el espacio de lo público los principios de JUSTICIA Y NO MALEFICENCIA
  • 3. Validar en el espacio de lo privado los principios de AUTONOMIA Y BENEFICENCIA
  • 4. Asumir como reto el documento Derechos Humanos y Bioética generado en Santo Domingo en el 2007 al decir : "Tomando en cuenta, las tres Declaraciones de la UNESCO: Declaración Universal sobre el

Genoma Humano y los Derechos Humanos, la Declaración Internacional sobre los Datos

Genéticos Humanos y la Declaración sobre Bioética y Derechos Humanos, ha llegado el

momento de que América Latina y el Caribe encaren la posibilidad de elaborar

instrumentos regionales que pudieran llegar a tener carácter de Convención y que

especifiquen y determinen los principios enunciados conforme a la realidad de América

Latina y el Caribe" (5)

Pero mayor de todos los retos será operativizarlos en la práctica para convertirlos en un brazo instrumental de esta alianza entre la ETICA Y LOS DERECHOS HUMANOS.

(5)http://portal.unesco.org/shs/en/files/10794/11763746391declaration_santo_domingo_es.pdf/declaration_santo_domingo_es.pdf

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

•6.      http://www.revistafuturos.info/raw_text/raw_futuro4/Potter.rtf

 

 

 

 

 

  

                      

Etica, transparencia y acceso a la información pública

martes, 06 de enero del 2009 a las 21:53
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Introducción

 

Estamos inmersos en un compromiso  grande, el de hacer que las leyes se motoricen y se conviertan en agentes de la transparencia. Cada vez más nos vamos alejando del norte de la moralidad pública como fundamento .

 

Las consecuencias han promovido sociedades individualistas y el que cada quien se "salve como pueda" va siendo norma de vida. Los estados han perdido credibilidad popular de que pueden ser redimidos y queda más cómodo que cada quien se arrime a las posibilidades del poder para obtener "lo suyo".

 

Entendemos que nos quedan pocas posibilidades de retorno, que estamos urgidos de no fracasar  como generación pública. De lo contrario estaremos  dejando el legado de la quiebra moral a nuestros hijos y nietos y un camino sin retorno donde los más aptos tendrán que abandonar e huir de su lugar de origen para vivir en lugares más civilizados, ya que en los propios imperará el caos y la barbarie.

 

Queda un último chance de volver a la moral pública, de hacer "la revolución moral" y han colocado esta responsabilidad de época en nuestras manos.

 

Con esta intención exponemos estas modestas reflexiones que vinculan instrumentos como el acceso a la información pública, con la transparencia y el fundamento ético del ejercicio del servicio público.

 

La transparencia

 

Un material es transparente cuando deja pasar fácilmente la luz a través de su estructura y permite ver lo que está del otro lado. Esta realidad física se extrapola en las sociedades y se convierte en aspiración, deseando que las actuaciones de los seres humanos sean tan diáfanas que no tengamos que suponer o que sorprendernos con los resultados, que se pueda ver su contenido desde cualquier lado.

 

El quehacer humano llevado al campo del servicio público adquiere connotaciones de enjuiciamiento moral cuando este se mueve en el rango de lo correcto o de lo incorrecto, de lo bien hecho o de lo mal hecho. Todos aspiramos a un estado transparente que sea el asiento de las acciones de sus servidores. Aspiramos  y apostamos a  un estado moral.

 

Lograr la transparencia como forma de acción habla de la moral, es decir del comportamiento bueno. Actuar bien es un valor y la moral se nutre de valores. Cuando todos actuamos bien en un grupo decimos que ese es un grupo moral, si actuamos siempre bien decimos que hay una cultura moral que responde a unos postulados éticos.

 

 Hubo una época en algunos de nuestros países, como en el caso Dominicano, en que todo el sistema de salud pedía a gritos a la iglesia católica que pusieran la administración de los hospitales en manos de las "monjas, por que ellas no roban", es decir se entendía que  fuera de un conglomerado religioso no era posible ser honestos ni actuar de manera transparente.

 

Cierto es que esa visión era el reflejo de la prevalencia de un código moral único, fundamentado en raíces religiosas y de orden católico donde la moral era confundida con religión, por tanto sus actores oficiales emblematizaban la moralidad y eran el referente obligado  en esos fines. Su opuesto implicaba que quienes no fueran religiosos formales, los laicos, salvo contadas excepciones no podían ser morales y peor aún si su incidencia estaba en el ámbito de la administración pública.

 

Esta visión pasó de manera colectiva al estado y ha sido tanto el escándalo y el mal hacer que se estructuró una "cultura negativa" que construyó una percepción de  que no es posible  ser honesto y transparente en el estado. Se llegó a acuñar que todo el que llega a los cargos públicos es para robar, es para sacar beneficios, tanto que la norma recomendada hasta por familiares y amigos de los funcionarios públicos es que aprovechen el tiempo que duran los cargos, para "hacerse" y ayudar a los suyos" y quién no lo hace  es mal evaluado en algunos sectores .

 

No son los enemigos los que recomiendan estas prácticas, son los mismos amigos íntimos y familiares que antes levantaron banderas de pulcritud. Lo realmente grave es que esto llegó a convertirse en la norma y la mala práctica en la costumbre. Es un ejemplo fiel de cómo los hechos que se repiten se convierten en hábitos, mueven hacia un tipo de cultura y construyen una percepción que luego es muy difícil de desarmar.

 

El otro grave problema vino dado por el clientelismo y las ofertas de vida buena promovidas por las campañas políticas en procura  del voto para conseguir el poder. Los candidatos y los partidos establecen sus diferencias cualitativas  en sus ofrecimientos y en la medida que se acerca la fecha de las elecciones aumentan las ilusiones relativas a la felicidad que aportarían a todos, en caso de  ser gobierno.

 

Lógicamente al llegar al poder nada de ello es posible, los recursos son escasos y mucho menores que las necesidades y el incumplimiento es la norma por regla natural.

 

 " Detrás de los sueños frustrados  o postergados sin término, se percibe una fuerte presencia del modelo de Estado de bienestar, el cual , queriendo ser omnipotente en la construcción de la felicidad de los ciudadanos, se fue enfrentando progresivamente a su impotencia frente a las crecientes demandas de los mismos, llegando al extremos de  descuidar incluso sus responsabilidades básicas de justicia para con la población. El gigantismo burocrático, la corrupción desenfrenada, la ineficiencia en la administración  pública, son la otra cara de una situación de precariedad y de malestar de grandes masas poblacionales que, no habiendo sido preparadas para distinguir entre los mínimos de justicia y los máximos de bienestar, siguen esperando pasivamente que el Estado continúe asumiendo el rol paternalista que le  caracterizó bajo la guía del modelo del Estado de bienestar, otros muchos, que tampoco  participan de los bienes y servicios básicos para llevar la vida que tienen razones para desear, se ven enfrentados cotidianamente  a una situación sin horizontes alcanzables, optando  por medidas extremas como la violencia y la delincuencia" Salas (2006: 38)

 

Esto hace que adquiera vigencia el postulado señalado antes, de no haber para todos hay que estar cerca de los funcionarios y de los cargos públicos para poder convertir en realidad particular lo que se ofreció como posible para todos. Ahí vienen los consejos de "aprovechar el chance", la oportunidad pasajera de ser funcionario público y empiezan por opacificarse los procesos .

 

De ahí proviene la cruda realidad de no poder satisfacer necesidades ofertadas por pertenecer al mundo de los máximos privados que son de construcción individual y corresponden a los de felicidad, la misma Adela Cortina ha señalado que esos no son máximos que obligan sino a los que se invita, los que si obligan son los mínimos de justicia y cada vez se hace más impostergable su aplicación.

Entre otras cosas, por estas razones la transparencia se dificulta, y por culpa de unos cuantos toma vigencia la percepción de que todos roban en el estado, o que no es posible ser honesto desde el estado y que no es posible ser ético y funcionario a la vez.

 

 

Ética y transparencia

 

Aquí empieza a vincularse el tema que nos ocupa. "la ética y la transparencia". Ethos es la palabra originaria de la que procede el término ética y se refiere a las "costumbres". Estas se forman de la repetición de actos que terminan llamándose "hábitos" y para que sean realmente éticos tienen que ser actos buenos, hábitos buenos y costumbres buenas. Así se forman las culturas buenas y malas según el sentido del empuje que le demos.

 

Ya antes los griegos habían advertido de que nacemos con una primera naturaleza, congénita, de la cual no somos responsables por que nos llega por vía de herencia pero que la segunda naturaleza se educa y es la que nos permite asumir los comportamientos buenos o malos de manera libre. Por tanto la educación nos debe llevar al mundo de los comportamientos morales referidos a la construcción de lo bueno.

 

Estos orígenes fortalecieron y fundamentaron el quehacer humano en base a la moral. El referente colectivo era la norma para la construcción de lo bueno y nadie osaba en dudar por ejemplo de un profesional ya que de principio se asumía que su intención siempre era buena. Lo mismo con el servicio que se brindaba a los demás y que en su momento se convierte en Estado.

 

Tanto los profesionales como los estados y los gobiernos perdieron credibilidad en el momento en que le fallaron al colectivo, en que les engañaron, en que les incumplieron promesas que sabían que no podrían cumplir una vez en el poder. Aquí nació la demanda profesional, el descreimiento  en los políticos o en los partidos políticos y ha tenido que suceder una reestructuración moral de lo público para que en el futuro las nuevas generaciones vuelvan a validarlos.

 

En el estado lamentablemente los actos conocidos históricamente muchos han sido malos, ejercidos por malos administradores y en su entorno han crecido monstruos.

 

El reto que tenemos en la actualidad es el de poder demostrar que es posible y necesario, no exclusivamente  por la valoración personal que podamos recibir sino porque estaríamos cerrando la posibilidad generacional de que los que vienen detrás de nosotros puedan construir una sociedad fundamentada en valores. No hacerlo sería una  quiebra sin retorno  de la sociedad.

 

La ética nos dirá que ante estas realidades la segunda naturaleza debe ser orientada hacía la construcción de hábitos buenos o virtudes y su opuesto a la evitación de defectos o vicios. Esto es lo que ha permitido a muchos decir que ya no es posible o que es difícil vivir en una sociedad dañada enseñando a promover virtudes y a evitar los vicios. Es una visión apocalíptica o Hobbesiana.

 

Desde el estado muchos piensan que esa tarea de educar en virtudes y valores es solo exclusividad de la escuela, por tanto de los ministerios  de educación y no de nuestros más variados escenarios de trabajo, o que la moral es propia y exclusiva de las religiones como ya señalamos y explicamos, pero creemos que  no es así y por eso estamos hoy aquí hablando de ética y transparencia desde el Estado.

 

La maestra Adela Cortina nos recuerda los cambios de la moral en las sociedades modernas y nos dice que hemos pasado de sociedades de códigos morales únicos o monistas a sociedades  plurales, clarificando los mínimos que debemos compartir que principalmente  de Justicia, por lo que  es posible educar desde el lugar de  trabajo, desde lo que hacemos, si todos entendemos que estamos llamados a trabajar por la construcción de esos mínimos de justicia,

 

Mínimos y máximos: Éticas de mínimos y éticas de máximos.

 

La historia ha sido otra y es que hemos enarbolado las éticas de máximos como propuestas sociales, tomando así el camino equivocado. Ya en la cita de Juan Camilo Salas pudimos ver sus señalamientos al respecto. Ofrecer  soluciones individuales a las aspiraciones personales de cada uno de los ciudadanos de una nación corresponde a máximos que cada uno debe procurarse y que al convertirlos en oferta de campaña se hacen atractivos pero demagógicos.

 

Los máximos  son aspiraciones privadas de felicidad y no de justicia. Máximos a los que ningún gobierno  podrá satisfacer, ya que la felicidad es un constructo individual, no colectivo y ningún gobierno, presidente o ministro podrá satisfacer de manera individual dichas aspiraciones en cada ciudadano, independiente de su bonomía o de sus intenciones

 

Ante la incapacidad de brindar felicidad muchos de los que se ven cerca del poder de administrar optan por  establecer mecanismos anómalos para construir su felicidad particular o las de un reducido grupo, pero vulnerando los mínimos de justicia que si son patrimonio exigible para  todos.

 

Para lograr esto se crean todos los artificios que sabemos, se involucran a estamentos administrativos, judiciales, personales, se corrompe lo bueno, lo armónico, se pervierte lo bueno, es el fenómeno de la corrupción y ello implica que se opacifiquen los procesos administrativos amparados en la sombra del poder y la autoridad, que no se pueda ver a trasluz, que no haya transparencia.

 

Actuar por lo moral implica haber tenido un sistema blindado  de valores personales, rodearse de un equipo que comparta en confianza estos valores y que esté dispuesto no solo a realizar su trabajo habitual sino a formar trincheras axiológicas para que motivados por los deseos de felicidad particular no perjudiquen al referente colectivo  y sus mínimos de justicia.

 

Es apostar y ejecutar las acciones de lugar para defender la democracia. Defenderla no de los que antes la trastornaban  con golpes de estado o cambios de presidentes o encaminados a la mano dura, es defenderla potabilizándola con la instauración de los "mínimos decentes" que nos permitan compartir un número determinado de valores.

 

A diferencia de esos máximos de felicidad existen los mínimos  de justicia y a esto no se invita a estos se obliga, se imponen por medio de la ley y la coerción si es necesario, pero cuando vendemos ilusiones de máximos se encubren los mínimos de justicia.

 

Hace  falta un Estado pulcro donde la relación de la ética y la política haya sido definido desde la ética de las convicciones y la  responsabilidad de la que nos habló Max Weber y no desde lo posible, donde el dilema de la relación ética y política haya sido manejado desde la perspectiva de la ética de la política y no de la ética en la política, como nos señala Leonardo Boff:

 

"Existe el peligro de que se privatice la ética, es decir, que se discuta solamente la ética en la política y no la ética de la política. En otras palabras, no basta que haya políticos éticos, con virtudes personales reconocidas (ética en la política); lo importante es que prevalezca la discusión acerca de la ética de la política. Ésta trata del marco institucional que obliga a los ciudadanos a vivir ciertos valores fundamentales para la sociedad. Sobre todo importa discutir el carácter ético del proyecto político del candidato; en qué medida rompe con la tradición de privilegios que han caracterizado a la política brasileña y qué mediaciones usará para promover la justicia y la inclusión de los millones desposeídos. Éste es el nudo de la cuestión. Los ciudadanos tienen derecho a conocer los proyectos políticos de cada candidato y las formas de llevarlos a cabo. Ahí podrán ver su carácter ético o no ético" : http://www.redescristianas.net/2006/10/16/%C2%BFque-etica-va-a-prevalecerleonardo-boff/

 

Boff nos sitúa en el nodo del debate  con un análisis local que hace en el contexto brasileño pero que vale para todos. Hemos construido unos modelos carismáticos fundamentados en la potabilidad de los candidatos y de los funcionarios pero no hemos educado en  "el carácter ético del proyecto político"  para poder evaluar la viabilidad de sus propuestas y su compromiso con la justicia para la construcción de una cultura política ética.

Nos hemos dejado arrastrar por los cantos de sirena de la política demagógica, desencarnada de propuestas viables, posibles y hemos llegado a exigir que se nos ofrezca lo que sabemos que no nos van a dar pero que necesitamos oírlas en el discurso y valoramos con votos a los que así lo hacen o sancionamos a los que no lo incluyen.

Hemos priorizado la ética en la política llegando a justificar con diferencias de que hay cosas que hay que hacer y permitir porque sino no, no se arriba al poder y si una vez arriba se cambiaran las reglas del juego a favor de la equidad y de la justicia distributiva, de una redistribución justa de los bienes podríamos entender, aplaudir  e interpretar como un mal menor los mecanismos utilizados, pero en realidad no sucede así y nos conformamos con la presencia de las figuras carismáticas que son modelos morales y que son al fin y al cabo la justificación de la existencia de la "ética en la política", privatizando  la ética, llevándola al espacio de lo individual y privado, lo cual torpedea la posibilidad de acercarla a los límites de una cultura ética en el ámbito de lo político.

Boff clama por introducir el debate de la "ética de la política", no centrada en figuras serias y prototipos de moral, eso es importante,  pero no es la solución a la propuesta. Es dimensionar la ética de los proyectos políticos de los partidos más que de los candidatos. Conocer cuál es esa oferta de vida buena, su viabilidad y plazos.

Max Weber  da características  especiales al político para que pueda ejercer su profesión con objetividad, sin demagogia y desde proyectos viables  "Puede decirse que son tres las cualidades decisivas para el político: pasión, sentido de la responsabilidad y sentido de la distancia" http://mibujero.spaces.live.com/blog/cns!B35C3FB8A2381EAD!2279.entry.

 

Exige poner el corazón en lo que se hace y a lo cual llama pasión pero asociado a una relación de correspondencia entre lo que se hace y sus consecuencias de manera que se piense desde antes en dichos eventos y la distancia como antídoto para evitar la embriaguez del poder y la vanidad. Es el sentido y la dirección de la política

En la medida en que la justicia como equidad, como acercamiento o ajuste al modelo ético sea diseñado y cumplido estaremos asistiendo a la creación de un estado creíble y no personas sobre calificadas por su moral personal (lo cual, insistimos,  hace falta también) pero insertos en un sistema dinamizado por los telares de una política compromisoria con la injusticia, el clientelismo, la exclusión, el mesianismo y las felicidades incumplibles.

La justicia es equidad, es el tema de la distribución racional y proporcional de los recursos, según necesidades, es la llamada justicia distributiva, a  cada cual lo suyo según su necesidad y esta es una tarea donde el colectivo tiene que ser identificado como el sujeto de la acción que realicemos.

 

Estos procesos se  verifican dentro de la construcción de una democracia, imperfecta, frágil, pero que aparenta ser lo más viable posible en estos momentos. Ello implica no solo construirla sino defenderla desde las trincheras o nichos donde nos desenvolvemos, nos apoyamos en Adela Cortina cuando afirma "en efecto, según Rorty, el deber más imperioso que pueden tener  cuantos viven en un país democrático consiste en intentar mantener y fortalecer la democracia". Cortina (2004:85)

 

Como vemos la tarea social es a la vez moral, lo social es exigible hasta por las leyes pero lo moral es una condición personal individual que nace de dentro de la persona y se convierte en fuerza. Un estado se podrá hacer moral no cuando las éticas de las convicciones  se entronicen en el pensar y el hacer de los colectivos sociales sino cuando la ética de la responsabilidad  se convierta en realidad

 

Lo moral y lo legal

 

Ante estas incongruencias señaladas como elementos disparadores de la corrupción y de la falta de transparencia, aunque no solo de ellas,  surge un estado vulnerable y lábil que pone en juego  la posibilidad de construir una democracia inclusiva, responsable  y equitativa.

La intención responsable de un Estado comprometido lleva a la búsqueda de caminos nuevos que posibiliten el proceso señalado.

 

Estados como los nuestros tienen como deber apoyar en el espíritu de las leyes la consistencia axiológica de lo moral  y ello se logra en la imposición de instrumentos y herramientas que posibiliten que establezcamos controles que monitoreen nuestro comportamiento.

 

Parecería paradójico pero es así.  En Dominicana hubo de construirse un decreto puente para poder  controlar las compras grado a grado para luego llevarla a ley, una ley de acceso a la información pública, para forzar a romper la cultura del secretismo y la no rendición de cuentas lo cual era norma en el funcionariado,  un código de ética del servidor público, para obligar a hacer valer los derechos y dignidad  de los usuarios, una Reforma del Estado para poner acorde con los cambios una dinámica estructura administrativa,  por solo citar cuatro de las últimas medidas en que el gobierno sienta los pilares de la democracia. Medidas hasta cierto punto coercitivas porque señalan el bien hacer, lo imponen de manera coactiva y de no ser cumplidas se castiga por ley.

 

Estamos obligándonos ante una conducta de no transparencia a ser transparentes a la fuerza, bajo la auditoría de la sociedad y esto porque no hemos podido ser moralmente fieles a los mínimos de justicia y hemos sido presos individuales de los máximos de felicidad obtenida con el usufructo de los bienes de la sociedad.

 

Hemos desdoblado la moral en base a una cultura pervertida  que plantea que en los escenarios privados  somos capaces de ser transparentes y pulcros, porque allí hay controles, porque allí también se premia el bien hacer, pero hemos colaborado en la tarea de desmeritar el estado como lugares imposibles de hacer las cosas bien hechas sino es bajo el imperio de la ley. Es una paradoja, pero parece que ya no podremos volver de manera espontánea a regirnos por la moral sino se nos obliga por lo legal.

 

La contradicción estriba en que la ética y la moral no son punitivas sino propositivas, pero es evidente que por vía del discurso y la convicción no hemos logrado los adeptos necesarios para transparentar y moralizar la función pública  y le reto que nos queda es la coercitividad de la ley. Es la  garantía de que las próximas generaciones puedan retornar a la moral como fundamentación de su quehacer. Una de esas leyes que hoy nos ocupa es la de acceso a la información.

 

Las leyes  de acceso a la información pública.

 

De no haber imperado el secreto como norma en la administración pública no hubiéramos tenido que recurrir a una ley que obligue a informar sobre todo lo que hacemos. Esta era una tarea que la habíamos dejado como una exclusividad de la prensa, de periodistas específicos que se salieron de la información clásica como la farándula, deporte, vida social para ahondar en las interioridades  del mundo de la administración pública y se convirtieron  a su vez en  la voz pública de todos.

 

Como ley es un instrumento de control que señala ante todo el derecho a saber y a preguntar por parte del ciudadano y la obligación de informar y de responder por parte del servidor público. Esta Ley ha  colocado la responsabilidad central de informar en los incumbentes de las instituciones, tanto que el responsable de buscar y dar las informaciones solicitadas  depende directamente de éste en el organigrama institucional y las sanciones por denegación de la información conllevan sanciones a dicho funcionario principal.

 

Ha sido tanta la importancia de esta ley en los procesos de exigencia de transparencia que la misma ha tenido un vertiginoso desarrollo

 

 

Hace 20 años que solo diez naciones tenían ley de acceso a la información pública.

Al 2008 ya hay  más de 70 países con ley de transparencia. En el continente Americano (habla Hispana) existe la ley en:

  • l 1.Colombia
  • l 2. México,
  • l 3. Perú
  • l 4. Panamá
  • l 5. Ecuador
  • l 6. República Dominicana
  • l 7. Honduras.
  • l 8. Nicaragua

 

En otros existe a nivel de decreto, pero en ambos  casos son evidencias de la instauración de procesos de transparencia en el fortalecimiento de la democracia.

 

Es una obligación a ser transparentes por vía de lo legal, es una coerción que al dar resultado va creando una imagen de moralidad y contribuyendo a esa transparencia, pero lógicamente va a depender del grado de  empoderamiento que logren asumir los ciudadanos y aquí encontramos otra arista del problema y es que la contraparte de lo que hemos dicho sobre el estado, la indiferencia ciudadana sobre las cosas que pertenecen al espacio público, en especial al Estado.

 

Ha sido tanta la distancia trazada entre ambos actores, el descreimiento y la falta de confianza que no existe una motivación propia y espontánea para que se ejerza una ciudadanía comprometida.

 

Las experiencias de los años 80 y  90 donde los sindicatos, grupos barriales, amas de casa, profesionales eran grupos representativos de sus sectores y contestatarios ante las realidades cotidianas fueron siendo superadas y se fue instalando una respuesta acorde con  las provocaciones estructuradas por el estado, donde a las ofertas de máximos de felicidad ya no era necesario buscarle salidas colectivas y se fueron imponiendo las búsquedas individuales, la preeminencia de lo individual  sobre los colectivo, claro que con las excepciones siempre existentes.

 

Esta realidad dio paso a un nuevo fenómeno o por lo menos lo exacerbó y fue la disminución de la presencia originaria de la ciudadanía de a pie y el crecimiento más corporativo de grupos de organizaciones no gubernamentales que se asignaron  su representación intermediando en las funciones, con carácter más profesional, quizás con resultados satisfactorios en algunos casos, pero condenando al anonimato a los llamados a ser los verdaderos actores de la construcción de una ciudadanía representativa de esa llamada sociedad civil, para diferenciarse del estado.

 

Vale la pena recalcar que esos actores son también sociedad civil en la más clásica de las definiciones, la crítica es que sustituyan a los otros o que se asuman  como sus representantes, porque en esa misma medida los segundos se continúan desentendiendo de su rol colectivo para la exigencia del derecho ciudadano, de desempoderan y se tornan cada vez más individualistas hasta llegar en muchos casos a una búsqueda desenfrenada de soluciones personales que pasan por la violencia, la delincuencia, incluyendo el mal mayor que hoy nos acompaña como compañeros de viaje, que es la droga en sus versiones de consumo y tráfico.

 

El reto moral es mayor porque toca de nuevo recomponer ese estrato ciudadano y recolocar a sus intermediarios para poder acceder a un conciencia ciudadana que sea contraparte de un estado que necesita de la exigencia y del apoyo, de un estado que va creando los instrumentos éticos de moralidad pero que en ausencia de controles y ante su historia  de opacidad tiende a volver a sus cauces porque  muchos funcionarios viven al igual que los ciudadanos la desilusión de no encontrar la viabilidad para obtener los máximos de felicidad que les fueron ofrecidos, pero estos a diferencia de los primeros, tienen en sus manos la posibilidad real de ejercer de manera individual la satisfacción de la misma y acuden a pervertir, a corromper y a corromperse en procura de  sus estándares de vida buena y a su máximos de buena vida.

 

Como vemos hay un trabajo de construcción de ciudadanía que está por hacerse y de cuyo éxito depende la posibilidad de relacionar un proceso de moralización de la  administración pública y el estado, a través de  reforma y modernización.

 

Los mínimos éticos y la transparencia

 

La tarea básica en que debemos enrolarnos es la de compartir unos mínimos decentes que promuevan la justicia, como equidad, como no discriminación, como modelo posible de convivencia. Las sociedades se revelan no solo contra la pobreza sino contra las diferencias vergonzantes de los muchos con poco y los pocos con mucho. Ante la imposibilidad de que haya justicia distributiva real, los pueblos se levantan no solo con revoluciones sino con violencia de comportamiento, expresado en el desorden, en el incumplimiento de las normas básicas de convivencia.

 

La evidencia de que no reinan esos mínimos de justicia queda expresado en el caos que se refleja en el incumplimiento de la ley. Nuestros países son acusados de tener demasiado leyes, lo cual no es malo per se, lo malo es que no las cumplimos ni se nos exige cumplirlas en cuanto muchos viven su "buena vida " gracias al desorden institucionalizado.

 

La propuesta moral de la época

 

Estamos convocados como generación epocal a hacer bien las cosas en este presente o estaremos condenando al país y a las generaciones por venir a  no tener futuro . De los modelos posibles que les enseñemos a las llamadas generaciones virtuales o por venir dependerá el mañana que se construya. El reto de la época no es tecnológico como se pretende afirmar de manera categórica, es ético, es de sentido, no es hacía dónde vamos, sino hacía dónde llevamos lo que estamos empujando o cómo vamos y  esto  amerita no solo de hacer bien lo que hacemos sino de hacerlo a la luz del cristal, de manera de que la sociedad reciba el beneficio pero también el ejemplo modélico  de que no solo debemos hacer las cosas bien sino que es posible hacerlo siempre.

 

Es una tarea de convencimiento y de credibilidad de que desde el estado se puede ser decente y hacer bien lo que nos proponemos.

 

Los servidores públicos tenemos el mismo deber moral de hacer bien lo que hacemos, lo que nos cambia es el grado de responsabilidad, pero el deber es el mismo y cuando incumplimos, cambia el grado de responsabilidad pero la falta a la moral igual se llama inmoralidad sin importar el cargo que desempeña el servidor.

 

La ética es una y única y no importa que estemos en lo privado  o lo público la exigencia moral es la misma, por eso no existe una ética que sea pública o que sea privada y urge romper ese mito porque es el que validad actualmente el que hayan conductas para lo público diferenciada de las de lo privado.

 

Se puede ser ético y transparente en cualquier lugar que ocupemos en la sociedad. Hoy nos corresponde apoyar el desarrollo de estos instrumentos legales que como la ley de acceso a la información pública sirven de medios para establecer las condiciones coactivas de ser transparentes.

 

Si la ciudadanía exige, somete a las instancias legales la denegación de información y los mínimos de justicia se cumplen sancionando a los incumplidores iremos generando una cultura de transparencia obligada, no movida por razone morales sino por el peso de la ley.

 

Terminaremos siendo todos utilitaristas si logramos hacer que estos procedimientos caminen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

 

Cortina, Adela (2000) "La ética de la sociedad civil" .Editorial Alauda Anaya. Madrid. España.

 

http://www.redescristianas.net/2006/10/16/%C2%BFque-etica-va-a-prevalecerleonardo-boff/ 5-11-08

 

http://mibujero.spaces.live.com/blog/cns!B35C3FB8A2381EAD!2279.entry. 5-11-08

 

Salas, Juan Camilo (2006). "Ética para construir ciudadanía". Conare. Santo Domingo. Rep. Dominicana

 


RESEÑA BIOGRAFIA

 

Miguel Angel Suazo Báez. Es magíster en Bioética y dirige el Área de Ética y Transparencia del Consejo Nacional de Reforma del Estado (CONARE) de la República Dominicana. Tiene a su cargo la coordinación de la Unidad Especializada responsable de la implementación y monitoreo de la ley de acceso a la información (200-04).

El CONARE está ubicado en la Av. México. Edificio de Oficinas Gubernamentales. 6ta planta. Teléfono 809-6861800. Ext. 255. Correo electrónico: msuazo@conare.gov.do, drmsuazo@gmail.com.

Página : http://www.conare.gov.do/

 

 

 

RESUMEN

 

El artículo titulado Ética, Transparencia y Acceso a la Información tiene como objetivo presentar la relación existente entre dichas variables.

 

La idea es presentar de manera inicial cómo la ética tiene que servir de soporte a una conducta diáfana  por parte de las instancias gubernamentales para poder llegar al objetivo de construir un Estado transparente .

 

Necesariamente hay que conocer las razones que perpetúan una percepción de que no es posible ser transparente y moral siendo funcionario o servidor público ya que la administración pública se percibe como una instancia coyuntural apropiada para que las  personas satisfagan sus necesidades económicas de manera personal.

 

El tema de la ética en la política y la ética de la política planteada por Leonardo Boff , la visión Weberiana  de la ética de la convicción y de la responsabilidad son abordadas como soporte fundamentacional de los comportamientos morales que deben servir de plataforma a un estado ético y transparente

 

Finalmente abordamos la importancia de la creación de instrumentos legales que amparados en la coercitividad de la ley nos impongan la posibilidad de retornar por los caminos de la moralidad. Aquí se inscribe de manera especial la ley de  acceso a la información con la cual se conmina a los incumbentes de las instituciones a crear las condiciones para que fluyan las informaciones y se hagan transparente los procesos propìos de la gestión pública. El fortalecimiento de la ciudadanía aparece como un eje fundamental de la legitimación de estos instrumentos, pero de una ciudadanía que no excluya ni elitice intermediaciones corporativas, sino donde estos últimos y los actores populares de primera línea asuman en conciencia el papel de exigir transparencia, rendición de cuentas y un ejercicio moral de lo público

 

El tema de la ciudadanía se convierte en el eje central del debate en cuanto esta es la contraparte demandante para el cumplimiento de las leyes y las normativas por parte de los gobiernos. Se vuelve al ciclo del cumplimiento moral por vía de la imposición legal, pero ello requiere de alguien que se convierta en el guardián, que exija que se de cumplimiento y  monitoree dichos procesos y evidentemente esto solo es posible si los ciudadanos se empoderan de manera conciente del derecho que les corresponde.

 

La tarea puntual es la de delimitar y establecer los mínimos morales o los valores básicos con que podemos vivir decentemente que en este caso está referido a la transparencia pública y a la implantación de instrumentos de regulación que exijan la diafanidad de la cosa pública. Tal es el caso de la ley de acceso a la información pública.

 

Para ello además de un ciudadano activo hace  falta un servidor pulcro, un político ético, no por su carisma personal solamente sino por el diseño de un proyecto político ético que tenga como referente a las mayorías, a los excluidos. Un político que asuma los tres postulados Weberianos de poner a su accionar "pasión", "responsabilidad" y "distancia".

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quien debe decidir?

lunes, 05 de enero del 2009 a las 17:13
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 QUIEN DEBE DECIDIR?

 

Considero que esta es una de las primeras preguntas de la Bioética a las que hay que responder. De la respuesta dependerá que ubiquemos el punto de partida. O de una posición paternalista, donde el médico y los demás profesionales son los actores principales o del reconocimiento de los principios y valores que reconocen en el paciente al sujeto y al verbo del acto curativo.

El mandato elemental de las profesiones es a la excelencia y ello se fundamenta en la construcción de lo bueno y la búsqueda del mejor beneficio del usuario, o  paciente en el caso del área de la salud. Pero no basta con querer lo bueno, sino que el paciente diga su palabra sobre lo que considera bueno.

Es el denominado principio de beneficencia, hacer el bien. Eso ha estado bastante claro en la ética y la moral aplicada. Lo nuevo viene dado por las nuevas situaciones que ya hemos planteado, donde no hay dudas de la necesidad de hacer el bien sino que la duda reside en  poder definir qué es lo bueno, qué es el bien y quién debe definirlo..

Hasta ahora ha sido el médico fundamentalmente él que ha aprobado y desaprobado, al que hemos convertido en juez de lo bueno y lo malo y decisor de la vida y la muerte. Apoyado por la ética.  Un médico que ha servido de modelo a las otras profesiones e impuesto modas sobre cómo debe ser la relación con sus pacientes y cómo decidir sobre sus procesos, implantando esquemas paternalistas de intervención.

Virgilio definía la medicina  como el "arte mudo" y existía la recomendación de no dar muchos detalles a los enfermos sobre su enfermedad porque se entendía que ello podría trastornar el proceso de recuperación. Era la moral que justificaba el paternalismo médico. El médico debía ser  como un padre con su hijo, buscaba su mejor beneficio, lo llevaba de la mano y no debía de informarle nada para lograr mejores beneficios.

Era la medicina Hipocrática, de los Griegos, era la respuesta a su momento y al desarrollo de las ciencias médicas.

En la concepción Hipocrática el paternalismo es un objetivo sano y responsable, ya que con ella el médico cumplía con su misión de buscar la excelencia al restablecer la physis o naturaleza.

La  misión del profesional  se dirige a la excelencia a través de sus acciones que deben de ser "gratificantes" no solo referidas al curar, sino también al cuidar, con la visión de siempre tener que hacer el bien al paciente y mantener una relación paternalista donde el médico es quien decide y ejecuta las acciones tendentes al "bien" independiente de la voluntad del paciente.

Como hemos visto es más que cierto  que nos movemos en una perspectiva griega de la medicina , tanto los médicos como los pacientes.

La subyacencia naturalista justifica el paternalismo al entender que los médicos como los monarcas nacieron "por naturaleza", uno para curar y el otro para mandar y si bien es cierto que esa es una explicación histórica, comprendida en su época y contexto no es menos cierto que  está desfasada para la actualidad, pero en el fondo llegamos a creeernos que es así y actuamos en consecuencia.

El paternalismo prima en las relaciones entre ambos agentes.  El médico que se cree infalible y el paciente que en su rol pasivo no se atreve ni a preguntar al primero sobre sus dolencias, pronóstico o tratamiento. El paciente interpreta al médico como incuestionable y se asume por naturaleza como pasivo.

Iniciativas de la República Dominicana para generar un Estado ético y transparente

sábado, 03 de enero del 2009 a las 16:25
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 Panel:

Iniciativas de la República Dominicana para generar un Estado ético y transparente

Ponencia:

Ética y transparencia en la gestión pública

Autor

Miguel Ángel Suazo Báez

Introducción

El tema de la gestión del estado es algo que de repente adquiere una vigencia extraordinaria a nivel de nuestros países. Administrar los bienes del pueblo desde las distintas dependencias oficiales es una tarea que requiere eficiencia técnica y probidad moral.

 En realidad el tema es antiguo, lo nuevo es el abordaje que se ha estado planteando por parte de los gobiernos y reclamando por parte de los gobernados con un denominador común llamado "Transparencia".

Los aspectos técnicos con los que éstos se manejan son los que clásicamente se han usado. Distintos modelos economicistas  o políticos han constituido  la oferta tradicional y el pueblo los acoge o rechaza en los escenarios pre-electorales marcados por campañas que en propuestas de vida buena ofrecen hasta lo que no es posible cumplir.

Este fenómeno ocurre a sabiendas de su imposibilidad por parte de los ofertantes, pero requeridos por los electores aunque sepan que no serán cumplidos.

En esa dinámica nos hemos movido por largo tiempo, pero un movimiento de maduración de la democracia por un lado, la construcción de ciudadanía por otro y los requerimientos de carácter internacional establecidos por acuerdos  como los del libre comercio exigen pautas que son garantías económicas para los interesados pero que de manera colateral hacen hincapié en  postulados éticos que transcurren bajo el manto de la transparencia en la rendición de las cuentas administradas.

Aceptamos que en esos lineamientos no hay necesariamente una intención moral en primera instancia sino más bien una seguridad de que las inversiones de las multinacionales no peligran en un clima adverso, pero coinciden a su vez en garantizar postulados morales que deben ser aprovechados desde esa misma garantía

Esta situación fenomenológica de un lado y una intencionalidad moral de algunos sectores gubernamentales han permitido a nuestro país sentar bases para la construcción de un futuro moral.

Esta coyuntura ha sido aprovechada por el estado dominicano y en especial por este gobierno   para sustentar con hechos realidades morales.

Entre ellas podemos anotar como un primer elemento de impacto el surgimiento de oficinas de ética o comisiones paralelas al tren gubernamental para dar fundamento moral de las acciones planificadas o ejecutadas en búsqueda de mejores condiciones de vida,

Han habido varios  pasos en ese sentido:

Primero en el reconocimiento de la necesidad ética en la administración de lo público, segundo en la intención de instalar el comportamiento ético como práctica de estado y tercero en la identificación de la confrontación existente entre la intención de buscar lo bueno y las constantes evidencias de las inconductas de funcionarios que desdicen con la práctica lo que afirman predicar en el discurso, hecho este que como contraposición a los postulados de transparencia la colectividad lo bautiza como corrupción.

Si la transparencia ha sido definida como las actividades llamadas a ser expuestas y conocidas por todos sin necesidad de ocultar ninguno de sus componentes, la corrupción será la perversión de lo bueno.

La polarización que nos introduce a este tema viene dado por la dinámica: transparencia-corrupción, en tanto marco conceptual que sirve para  develar todos las interioridades del ejercicio público y su opuesto que lucha por buscar

cada vez nuevas formas de encubrir el engaño o la distracción de los bienes públicos que le corresponde administrar a los gobernantes de turno.

1. Reconocimiento de la necesidad ética y transparente en la gestión pública de la República Dominicana

Como ya hemos señalado una característica distintiva en el Gobierno Dominicano ha sido la de dotar al Estado de una identidad ética que si bien no se agota en la realidad, no es menos cierto, que deja sentadas las bases para que estas superen a la transitoriedad de los gobiernos y obliguen a la posteridad a deslizarse por los canales que a nivel instrumental se han ido organizando

Un ejemplo lo constituyen los comités de ética en la administración pública que fueron promovidos por medio del decreto 149-98 y asignados como responsabilidad del anteriormente llamado Departamento de Prevención de la Corrupción Administrativa (DPCA),y cuyo planteo sustantivo, según reza el propio decreto es el de "servir de ente promotor de la vigencia y el fortalecimiento de la ética y la transparencia en la gestión administrativa de la entidad a la que pertenece" (1)

Como podemos observar el tema de la transparencia es puesto en el tapete con el claro objetivo de que se convierta en un tema  de la cotidianidad y en una preocupación ética por un ejercicio moral en el servicio público.

 Podemos argumentar que el decretarlo  no modifica las realidades de corrupción existente por décadas, pero tampoco  se puede negar que dar inicio a la participación de los propios funcionarios y los servidores de menor jerarquía establece un mandato moral de extremado valor.

La corrupción se caracteriza por todo lo contrario, más bien por buscar mecanismos que no permitan develar sus pasos y por la inexistencia de mecanismos que puedan ponerle obstáculos en el orden legal y  moral.

 De manera que los Comités de Ética con su primera tarea ordenada de promover la ética obliga a proyectar planes de acción al interior de las dependencias estatales que sirven de referente e instancia de confrontación entre lo que se promueve y lo que sucede en la realidad obligando, por lo menos, al surgimiento de prácticas prudentes.

Esas prácticas las pone bajo la responsabilidad del DPCA de manera  que la obligación se cumpla y no pase al olvido como suele suceder en muchos casos en que sólo hay que dejar que el tiempo se encargue de su extinción.

Esto lo garantiza  al afirmar en dicho decreto que la función de los comités será la de "Servir de canal de comunicación entre dicha dependencia y del DPCA para el diseño, promoción y desarrollo de planes y actividades de fortalecimiento de la ética y la transparencia en la gestión de esa dependencia publica" (2)

Este decreto es promulgado en 1998. En el año 2000 surge un gobierno perteneciente a otro partido y la obligación moral establecida dos años antes dio pie a que los comités de ética se siguieran conformando así como el decreto  120-01   que instituye el Código de Ética del Servidor Público.

Podemos ubicar a esos dos períodos gubernamentales  como una primera fase de nacimiento y crecimiento de los Comités y a su vez de instauración legal de una premisa moral a través de instrumentos de inducción a la transparencia

En el 2004 el gobierno forma la Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción, CNECC, mediante decreto 101-05 con la clara misión de establecer un plan estratégico para la exigencia y el monitoreo de la transparencia . En su definición, aparecida en su página web la comisión se describe de la siguiente manera:

"La Comisión Nacional de Ética y Combate a la Corrupción (CNECC) es el órgano rector que tiene bajo su responsabilidad el monitoreo del Plan Estratégico de Ética, Prevención y Sanción a la Corrupción y de sus respectivos planes operativos, a través de un sistema de coordinación, animación, seguimiento y evaluación de la implementación.

 Este plan constituye la manifestación social y política más sana, clara y decidida en la lucha contra la corrupción y en la búsqueda de forjar una administración pública transparente. El Gobierno Dominicano asumió el compromiso, junto a la sociedad civil, de consensuar una estrategia que se tradujera en un accionar eficaz e inmediato y que paute su política en esta materia para el período 2005-2008" (3)

A este decreto le sigue una serie de actividades que estructurados en un plan estratégico de acción involucran a las dependencias del Estado a ser desarrolladas dentro de un marco conceptual de la ética del servicio y del servidor público. Se reconoce la ética en su unicidad, desmitificando aquellas falsas premisas que preconizan la existencia de una ética pública y otra privada, obligando desde la perspectiva moral a todo el Estado mediante estos instrumentos sociales.

La ética como tal es una y lo que cambian son los escenarios de los sujetos. Son los escenarios los que son públicos o privados pero el deber moral es el mismo para todos.

2. Intención de instalar el comportamiento ético

 

La intención de moralizar el espacio público desde una perspectiva  ética ha quedado plasmada en la redacción anterior. Ello no quiere decir que se ha cumplido, Ello no quiere decir que no exista la corrupción en determinadas instancias del poder. Ello no quiere decir que tenemos un modelo de estado moral, ello quiere decir que existe la voluntad para hacerlo y que apenas estamos en el camino que esboza dicho proyecto.

Dada la historia de corrupción, de malas artes en el ejercicio de la administración pública, de legitimación de dichas inconductas por las propias autoridades en distintos períodos de nuestra historia pasada y reciente se requiere de la voluntad política y moral para establecer  nuevos parámetros en la administración que involucre al servicio y al servidor identificado con la transparencia.

En algunos momentos las salidas propuestas estuvieron desencaminadas, se colocó a la ética como  mediación punitiva para quienes la vulneraran, se equivocaron los pasos al pensar que la ética debía ser el puente para castigar las malas acciones.

El tiempo de clarificación ha sido necesario, sobre todo al evaluar los resultados. La motivación moral intrínseca no modificó lo que se esperaba, se convirtió en discurso.

Hemos llegado al momento en que una acción paradójica nos recoloca en el tránsito buscado. Es paradójica porque parte del reconocimiento aprendido de que la ética no es ni puede ser punitiva, ya que al asumirla como tal, violentamos su esencia propositiva dirigida al bien hacer y a la búsqueda del bien común.

El Estado es garante del bien común y la forma de lograrlo es a través de sus propias instancias, fundamentado en la eficiencia técnica y en las intenciones beneficentes.

Una rápida revisión de la historia nos recuerda que en el mundo griego se apeló a la moral como fundamento de las profesiones, asignándole impunidad jurídica, contrario a los oficios que de manera inversa se fundamentaron en la ley y no en la moral.

La moral es la base fundante de los inicios de la actividad humana de esa tradición mediterránea y sólo aparece lo legal como instancia punitiva para quienes violan los acuerdos socialmente establecidos como de cumplimiento obligatorio y normado por el marco legal.

Lo moral sólo obliga a lo moral, por esta vía nadie puede ser condenado más que a condenas morales y sólo si ello transgrede a la ley podrá ser sancionado por la ley.

Así es posible comprender que en base al discurso que apela a la moral per se no ha habido resultados de importancia y que la ley establece mecanismos coactivos para lograr el cumplimiento de lo pautado por ellas.

Nos encontramos en un momento de suma importancia en esta contradicción señalada y es que el Estado ha inaugurado una época de legislaciones conducentes a la eficiencia y a la equidad y podría alguien señalarnos que la ley siempre ha tenido este objeto y es cierto.

En la medida en que ella ha sido acompañada de las instancias que señalamos al principio como acompañantes, es decir, el pensamiento ético y las mediaciones morales que expresadas en decretos y leyes se han instaurado hemos pasado a un segundo momento de gran trascendencia: La construcción de un estado moral desde su estructura legal.

 

 

a) La construcción de un estado moral desde su estructura legal.

Las leyes que nos obligan al libre acceso a la información, a la de contrataciones de bienes, obras de servicio y concesiones, la de declaración jurada de bienes, como rendición de cuentas, entre otras.

Esto adquiere un valor que las trasciende en cuanto no se agotan en sí mismas como ha sido la norma histórica, sino que al acompañarlas de los mecanismos morales antes señalados, entramos a lo que hemos llamado una contradicción epocal: el que caminemos hacia lo moral por exigencia de lo legal

Es una contradicción epocal porque por definición la ética no es punitiva, sin embargo, de esa capacidad coactiva estamos sentando las bases para un ejercicio moral que probablemente se pueda evidenciar en el futuro, pero que no tiene más alternativas que apoyar desde esta perspectiva legal.

Entra en contradicción con el postulado popular que minimiza a nuestras leyes al decir: Las leyes siempre han existido, lo que pasa es que no las cumplimos, es decir, se acusa a que la corrupción cubre a la intención transparente.

 Esto es cierto, pero a nuestro modo de ver estamos viviendo la última oportunidad de recobrar la moral en el futuro y es si podemos hacerlo por la vía punitiva del sistema jurídico.

El sistema jurídico no escapa a los tentáculos de la corrupción, de manera que la moral adquiere una dimensión extraordinaria al expresarse a través de las instancias  y de las personas  que apoyan esta intencionalidad y que están, por ahora, obligados a fortalecer el imperio de la ley.

De la tradición moral pasamos a la inmoral, ha sido una cultura la que se ha ido imponiendo para hacer prevalecer mediante el engaño los beneficios particulares sobre el colectivo.

Así como podemos afirmar que no existe una ética pública y otra privada también podemos afirmar que no existen escenarios preferidos para la corrupción. Existe tanto en lo público como en lo privado.

En el libro "Más ética más  desarrollo" de Bernardo Kliksberg nos narra la historia de la Enron con los fraudes a los usuarios para el beneficio de uno de sus funcionarios y como argumento atenuante planteado por los abogados del mismo se argumentó que  había sido entrenado para eso por la compañía" y el autor afirma que la falla estaba en la cultura corporativa.

Es el modelo reproductivo de las instituciones los que traen el germen de la corrupción como cultura instituida, por lo que corresponde no es una moralización discursiva sino incluir un proceso de trabajo a nivel de las actitudes convirtiendo los escenarios y haciendo una transposición donde se cambie la visión de ser empleado por el de ser servidor.

Parece que hablamos de lo mismo pero es evidente que el sustrato ético es diferente ya que el término "empleo" arrastra una cosmovisión de un trabajo por paga, que por cierto ha sido malpara, pero con una serie de compensaciones individuales que el propio sujeto se gestiona por cuenta propia.

Iniciar por crear  una cultura de "servidor" pasa por la creación de un sentimiento moral, pasar por la piel, la idea de servir con honestidad y reclamar con firmeza el derecho a ganar bien por lo que se hace bien.

 Es la lógica de la ética. No quedarnos  en la pobreza extrema del trabajador como si fuera un sacrificio de carácter religioso sino como una propuesta de construcción de una sociedad mejor que se alimenta con los aportes pequeños  y grandes que todos hagamos.    

Las éticas de mínimos, nos recuerda Adela Cortina, tienen su fundamento en la justicia y ésta no sólo es planteada como lo escrito en las legislaciones o aplicada en las cortes, sino que estamos llamados a operativizar socialmente a la justicia en todas las instancias del Estado.

Las éticas de máximos son las que fundamentan las aspiraciones de felicidad y resulta que éstas sí han sido operativizadas por quienes han detentado el poder, al aplicárselas a la búsqueda de su propio bien, a la construcción de la felicidad individual, vulnerando la justicia en tanto se están apropiando de lo que corresponde a todos para ser felices en el plano de lo individual.

"De experimentos como éstos, ampliables casi al infinito, venimos a concluir que, aunque en la vida cotidiana justicia y felicidad sean dos caras  de una misma moneda, las cuestiones de justicia se nos presentan como exigencias a las que debemos dar satisfacción, sino queremos quedar por debajo  de los mínimos morales, mientras que los ideales de felicidad nos atraen, nos invitan, pero no son exigibles" (4)

Es tarea del Estado desmontar estos modelos de máximos que sólo han beneficiado a los que han fungido como servidores que en nombre de todos construyen sus modelos de vida buena apelando a la felicidad. Este desmonte requiere que la moral y la ética hagan posible a la justicia entre nosotros.

En nuestro caso la justicia reside en  la ley y la tarea en promoverla garantizando su cumplimiento con nuevas legislaciones e instancias que la acompañen.

3. Confrontación constante entre la intención de buscar lo bueno y las prácticas corruptas

Nos encontramos en la actualidad en una doble contradicción. Una de los que opinan que no es posible recobrar la moralidad de la gestión pública, ya que es una condición humana la que nos hace corruptos. Es la visión hobbesiana de que es la propia condición humana la que nos hace intrínsecamente malos, hace que el hombre sea el lobo del hombre.

"El supuesto del que Hobbes parte para suponer que el hombre es el lobo del hombre, es que el hombre está en una constante competencia con los demás hombres, lo que conduce a la aparición de "la envidia y el odio y finalmente a la guerra". Esto supuestamente es una característica innata en el hombre y es el argumento principal que utiliza para justificar la creación de un Estado autoritario". (5)

Si consideráramos a Hobbes como referente no tendríamos alternativas ni la posibilidad de apostar a un estado lo más moral posible. Sería condenarnos a lo imposible ya que en el sujeto humano que protagoniza estos escenarios existe la maldad por vocación

Es cierto que esta condición natural de seres perfectibles e imperfectos nos coloca en la imposibilidad de la perfección, del estado impoluto e incorruptible.

Es justamente la negación de este pensamiento el que nos ubica en la razón de que es posible obtener la concretización de una ética donde estos procesos se constituyan en mínimos decentes. Ya Diego Gracia y la misma Adela Cortina nos han advertido de la importancia de no descender de los mínimos por que allí solo reside lo inmoral.

Es una tarea de construir los mínimos colectivos de justicia para que las personas puedan aspirar a los máximos de felicidad. Estos mismos autores ya han sido categóricos al afirmar que a la felicidad se invita pero a la justicia se obliga.

La justicia tiene que ser impuesta por el estado, pero una justicia distributiva de educación, salud, empleo, recreación como derechos inalienables y bases objetivas para que con esos mínimos los ciudadanos construyan sus máximos.

Este es un tema de actualidad "en efecto, si en alguna ocasión Rawls sugiere construir una teoría moral que contemple todas las posibles virtudes, no es menos cierto que ha limitado su labor a la justicia, tal vez porque el procedimiento constructivo empleado por nuestro autor  únicamente para virtudes sociales es adecuado" (6) 

La tarea básica es trabajar para construir los mínimos de justicia y ello debemos convertirlo en posible haciendo que las estructuras estatales funcionen desde un marco legal que permita un ejercicio moral que redunde en la equidad para el bienestar de las mayorías. Eso solo es posible con estructuras, leyes y personas

Hay que hacer creíble y posible un estado decente y ello no puede hacerse en base a la prédica, sino a la instalación de procesos y a la evaluación técnica y moral de los mismos.

Este panel en el que vamos  a trabajar es un modelo en donde vamos a conocer los resultados de distintas experiencias de lo antes planteado. Veremos como a partir de un marco jurídico manejado con criterios morales se encamina un proceso de moralización del servicio público y se manifiesta la intención ética del Estado   

Veamos sus debilidades intrínsecas, sus choques con las resistencias tradicionales que defienden intereses creados, pero la suma de instituciones, leyes y personas con voluntad de hacerlo bien sienta bases de futuro.

Conclusiones

Es obvio que nuestras sociedades necesitan revisarse desde sus estructuras morales para poder conducirlas hacia lo que es un objetivo innegable: Crear las bases de la justicia para lograr que la equidad construya condiciones dignas en las vidas de todos y cada uno de los miembros de la colectividad.

No es un secreto que estos predicados nunca han estado ausentes, pero en la realidad no han estado presentes.

Quizás por cosmovisiones Hobbesianas o por visiones individualistas y muchas veces por propuestas de parte de los políticos con oferta de vida buena fundamentadas en proyectos de felicidad que nunca podrán ser cumplidas por pertenecer a las éticas de máximos. Estas son aspiraciones propias de los espacios privados y no públicos, es decir, que deben ser construidos por las propias personas y no por estados de bienestar que ya han demostrado su inviabilidad.

Es la tarea de la construcción de mínimos de justicia  que vemos con claridad que deben ser exigidos desde los mínimos de justicia que son responsabilidad del Estado y que cada vez nos queda más claro que deben ser exigidos a través de marcos jurídicos que obligan de manera coactiva a su cumplimiento.

Rescatamos como contradicción necesaria la tarea del Estado de buscar la moral por vía de lo legal. Es como si se nos presentara una última oportunidad de moralizar el Estado o perecer y ,ante esta última posibilidad, nos aferramos a la tarea de validar la construcción de un marco jurídico con una perspectiva ética.

Si bien esto no nos da garantía inmediata de que todos seremos modelos de moralidad nos permitirá crear en perspectiva mínimos decentes que obliguen a los gobiernos a dar seguimiento y a la sociedad a que sus miembros se asuman como ciudadanos ejerciendo la responsabilidad como norma.

Ciudadanía y justicia son dos elementos fundamentales para lograr la formación en valores nuevos donde la transparencia sea la norma y que las nuevas generaciones crezcan en esos modelos axiológicos para que se conviertan en su referente "construir una sociedad civil con vigor ético exige, como elemento indispensable, que aquellos valores en lo que esa sociedad  cree, es decir, aquellos que cree deberían realizarse, se transmitan a las generaciones más jóvenes a través de la escuela, la familia, el grupo de edad o los medios de comunicaciones" (7)

Estamos frente al tema de la ciudadanía, de la construcción de ciudadanos que no estén identificados como tal porque tienen cédula de identidad y derechos consabidos por vía de la misma, sino que también tiene deberes de cumplir con la responsabilidad de apropiarse de la sociedad y la construcción de lo bueno para todos.

Los modelos a exponer en este panel son sólo algunos balbuceos de lo que en materia de ética en el espacio de lo público se ha propuesto el Estado y de manera especial el Gobierno y es menester presentarlo y promoverlo porque es una de las formas de establecer los mecanismos que garanticen su permanencia.

Referencias Bibliográficas

1.  http://www.camaradediputados.gov.do/masterlex/MLX/Originales/1B/503/6

     FC/70D/9981g.doc. 26-7-07

2.  http://www.camaradediputados.gov.do/masterlex/MLX/Originales/1B/503/6

     FC/70D/9981g.doc. 26.-7-07

3.  http://www.cnecc.gob.do/quienessomos.htm,25-7-07

4.  http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/5132/cafe11.html.29-7-07

5.. http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/5132/cafe11.html: 29-7-07

6.  Cortina.:(2000:135)

7.  Cortina.:(2000:17)

Bibliografía

1.  http://www.camaradediputados.gov.do/masterlex/MLX/Originales/1B/503/6

     FC/70D/9981g.doc. 26-7-07

2.  http://www.camaradediputados.gov.do/masterlex/MLX/Originales/1B/503/6

     FC/70D/9981g.doc. 26.-7-07

3.  http://www.cnecc.gob.do/quienessomos.htm,25-7-07

4.  http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/5132/cafe11.html.29-7-07

5.. Aristóteles. Obras Selectas. Etica Metafísica.. Edimat.libros. SA 2001

6.  Cortina Adela. La ética de la sociedad civil, Edición. Grupo Anaya. Madrid.

     2000

7. Cortina Adela. Etica Mínima.. Tecnos. 11ma edición. Grupo Anaya. Madrid.

     2004

8.  Jonas Hans. El principio de responsabilidad. Herder. España 2004

9   Kliksberg Bernardo. Más ética más desarrollo. Era edición, Grupo Editorial 

     SRL. Buenos Aires 2004

10. Potrouski,V S.. Historia de las ideas políticas. Editorial Grijalva. S:A  . 

     1966

Reseña biográfica.

Miguel Angel Suazo Báez

Director Unidad Ëtica

Consejo Nacional para la Reforma del Estado (Conare)

Edificio de Oficinas  Gubernamentales Juan Pablo Duarte. 6to piso

Tel 809-6861800. Fax 8096882148

Mail. msuazo@conare.gov.do

Web: CONARE@gov.do

Resumen

El Estado Dominicano se debate en un proceso interno de reforma y modernización con una intención ética que le sirve de marco referencial

Distintos ejemplos podrían abonar esta idea, por lo cual sólo decidimos presentar cuatro de ellos fundamentados en el encuadre moral que los sustenta

Consideramos que en ese campo vivimos un interesante proceso que es intrínsecamente contradictorio. Contradictorio porque estamos ante la evidencia de que en la historia de la humanidad hemos perdido el rumbo y el soporte que ofrecía la moral al quehacer de los profesionales y de los servidores públicos.

Hoy estamos obligándonos a recorrer este camino, vía la imposición legal
La reforma, la modernización encuentran un encuadre en el campo de las leyes como son la de acceso a la información, compras y contrataciones, la justicia y sus normativas, entre otras. Todo parece indicar que tenemos que obligarnos por vía legal al o que debía existir por vía moral


Decimos que es contradictorio porque la moral debe inspirar e insuflar de espíritu a la ley y ahora resulta que es por vía de la coacción que se nos enseñará el camino perdido de la moralidad

.
Con los modelos a presentar en este panel podremos ver cómo las obligaciones legales nos conducen al cumplimiento, a la rendición de cuentas, a la transparencia y cómo ante las inconductas hay sanciones de tipo administrativas y penales como forma de coerción.


Es una clarísima evidencia de que si esto ocurre es porque no estamos actuando apegados a principios morales, donde las ofertas de vida buena que desde las tribunas políticas se hacen a la población no están siendo cumplidas o están siendo mal formuladas al llevarlas al terreno de propuestas que son máximos de felicidad y no lo que debían ser: mínimos de justicia.

La etica de la compasion

miércoles, 31 de diciembre del 2008 a las 21:22
guardado en

Distintos referentes nos obligan a adentrarnos en el tema de la compasión, en sus puntos de partida y en quiénes las aplican. Es distinto ser el enfermo, que el padre, el  hijo, pareja o amigo de este.

 Es distinto ser el reo que el juez o el acusado. El tema es el mismo, pero la aplicación es distinta.

 La definición más clásica de compasión viene de Aristóteles cuando la define como un pesar que surge ante un mal destructivo y penoso en quien no la merece . Se aduce que en ella no deja claro si la merecen todas las personas y cabría por deliberar quiénes no la merecen y quienes si, lo que aparenta conducirnos al tema de la justicia.

 El debate posterior nos hace colocarnos en la situación del otro, del que padece el mal destructivo que bien podría ser físico, en la enfermedad, o de otro tipo material, de manera tal que generase un sentimiento moral de lástima, pena o solidaridad ante el dolor o sufrimiento ajeno, tan dramático que me sitúa en el deseo de cómo quisiera que se me tratara si fuera yo el sujeto.

 Ha sido mal entendida algunas veces y ha caído en el renglón de una caridad paternalista, de desprecio o en lo despectivo. Lo que si queda claro es que brota un sentimiento humano, de humanidad y genera acciones materiales a  favor del afectado. Se ha llegado a identificar como el puente entre el sentimiento  y la dignidad humana

 Este tema se pone de moda en casos de orden público como el actualmente debatido sobre los indultos presidenciales a personas juzgadas, sancionadas por la ley pero enfermas.

 En más de una ocasión se me ha preguntado sobre el papel de los médicos y sus certificados como mediación para solicitud de beneficios en presidiarios enfermos. Se me ha sugerido complicidad médica para fabricar diagnósticos supuestos. De principio me niego a esa hipótesis,

 El papel del médico es investigar, diagnosticar y recomendar las alternativas terapéuticas   que procuren el mejor beneficio del paciente. Sus límites profesionales llegan hasta ahí, tanto que los pacientes en nombre de la autonomía podemos rechazarlas y hacer hasta lo contrario a lo propuesto. Los límites médicos se agotan en el consentimiento informado, dar toda la información de los hallazgos y hacer todas las sugerencias posibles en el orden clínico y de estilos de vida que conduzcan al concepto de beneficio clínico que entiende el médico.

 Creo firmemente que esto se hace, sin negar que pueden haber excepciones, pero son las menos. Cuando esto pasa a la esfera judicial entra otro componente de carácter jurídico en que los aportes técnicos pueden ser atenuantes a la pena pero no a la interpretación del daño producido por la persona en cuestión. Por eso entiendo y apruebo éticamente los peritajes  médicos, sus juicios morales sobre la data clínica, en tanto son sugerencias clínicas de orden moral.

 Ello es  válido, la medicina no está exenta del juicio moral del médico, de las  valoraciones, existe una semiología de los valores, es el médico un sujeto con valores y principios, con sentimientos morales y con una demostrada inclinación humana hacía la compasión.

 Es más, creo en la compasión. El hecho no estriba en hacer  cumplir a ultranza la sentencia, pase lo que pase, creo que la sanción adquiere valor per se en tanto se confirman los daños y se genera justicia en el castigo y la rehabilitación, pero mala sería la justicia, en términos de "ajustar a la norma" si ello implica conducir a la muerte o al escarnio a quien no puede pagar la pena física por razones de enfermedad demostrada médicamente.

 La compasión va de la mano con la justicia. El Juramento Hipocrático señala que "de la injusticia le preservaré" refiriéndose a que el médico tenía la tarea de "ajustar la diatia" y jamás podría dejar de hacerlo, eso era ser justo, hacer lo que le correspondía al hacer ajustes en el régimen de vida del paciente. Era una justicia compasiva, tanto que si el paciente no la cumplía se consideraba un acto inmoral. De allí viene la idea  de que el médico era también un moralista.

 La ampliación del concepto de justicia nos llevó al concepto de equidad. Como justicia distributiva, como proporcionalidad en el reparto de los bienes y aquí encuentra la justeza del caso de los enfermos en prisión. Un ejercicio de equidad fundamentada en la compasión estriba en identificar quiénes están en condiciones de iguales para que reciba la igualdad del beneficio, "tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales"

 No hacer esto rompe el principio de la equidad y genera discriminaciones positivas que se convierten en injusticia a pesar de estar fundamentados en la compasión, ya que los  casos existen en cantidades considerables. Se crean situaciones que aun teniendo una basamenta legal muy fuerte carecen de fortaleza moral a pesar de tener en su fuente originaria de fundamentación la moral a través de la compasión.

 La compasión es más elemental que la justicia al decir de algunos autores, pero deberemos discernir previamente a qué tipo de justicia nos referimos. Ya antes abogué por la compasión, la solidaridad, la descarga de la pena sin descargar el reconocimiento de este y las otras sanciones consecuentes que amerite y que dicte la justicia, pero reconozco y levanto como bandera la igualdad de trato para los iguales de manera que hablemos acerca de lo justo de ser justos.

 La compasión tiene  que ser convertida en norma y no en excepciones, porque entonces se hace inequitativa en tanto los de mayores recursos tendrán más abogacía y si el criterio son las solicitudes los pobres no tienen quienes hablen por ellos ni quienes paguen los servicios médicos especializados que sirvan como testigo de los detalles de sus enfermedades.

 La compasión debe ser traducida a la esfera de la equidad de ahí que la creación previa de los mecanismos de identificación y solicitud de venialidad a las penas no deje dudas a partir de las discriminaciones.

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